Arropar

- en Firmas

Querida amiga (madre, hermana, hija, sobrina, …):

¿Y todo lo que vales? ¿Y todo lo que eres capaz de hacer y aún no lo sabes o no te lo crees?

Trata de ser objetiva y positiva contigo misma, que eso nos cuesta un montón.

Ahora, en este siglo XXI, hemos logrado que nuestras voces sean escuchadas, aunque traten de ser silenciadas. Nuestras ancestras han luchado con uñas y dientes por el reconocimiento de derechos que nos corresponden como seres humanos. Y, ahora, es nuestra responsabilidad no perderlos, que no nos los quiten.

¡y ojo! Hay muchas personas a nuestro alrededor, hombres en su mayoría, que tratan de hacerlo usando mil estratagemas diferentes, pero con algo en común que no varía con el paso de los años.

Querida amiga, el “enemigo” está a nuestro lado, aunque nos cueste creerlo. No podemos bajar la guardia, no nos podemos dejar camelar por los mitos del amor romántico que aún siguen revoloteando cual mariposillas hipnóticas, no podemos dejar que el qué dirán nos aprisione en una jaula que no nos permite volar en libertad.

Costó que crecieran nuestras alas, que se abrieran completamente en todo su esplendor, ahora no podemos permitir que nadie trate de atarlas o cortarlas.

No podemos permitir que nos griten si no saben dialogar; que nos ninguneen si no saben valorarse ellos mismos; que nos humillen para sentirse ellos mejor; que no nos apoyen para seguir creciendo cuando nosotras hemos estado sosteniendo, arropando, acompañando e intentando hacer las cosas más fáciles porque consideramos que somos equipo.

No podemos consentir que nos traten como objetos carentes de valor y dignidad, para que ellos cumplan sus deseos y anhelos.

Somos seres de carne y hueso, con pensamientos y opiniones propias, con sentimientos, con anhelos y sueños, con planes que queremos cumplir, con deseos y necesidades, …

Si les pica, que se rasquen.

Si les duele, que se pongan una tirita, con o sin dibujos, dependiendo de su grado de madurez.

No sirve haber nacido de una madre o tener una hermana para comprender de qué va esto.

Querida amiga, apóyate en otras mujeres; escúchalas con la mente lo más abierta posible; empápate de su sabiduría, de su experiencia. Trabaja por ti y por las demás. Evita a aquellos que no aportan, sino que dañan, aunque digan o traten de demostrar (“a su manera”) que te quieren y desean lo mejor para ti.

Sé egoísta para cuidarte en todos los sentidos y rodéate de mujeres sabias que te arroparán y te acompañarán en este viaje.

La sororidad es esto: hermanarte, aunque no una la sangre, sino siglos de atropellos, de lucha por derechos y porque nos den nuestro sitio.

Amiga, recibe este apapacho para que sepas que no estás sola. Si necesitas algo, silba y allí estaré/estaremos.

Recomendación literaria: “Sólo mía” de Raquel Díaz Reguera.