Un final

- en Firmas
Lourdes Francés

Cuando se esfumaron los días de pasión impetuosa, una tarde gris de finales de Otoño, se acercó hasta mi casa y sin más preámbulos se despidió.

Me dijo adiós libre y voluntariamente, con expresión seria, sin que le temblara la voz ni un velo de lágrimas nublara sus ojos, sin que un leve aleteo de su nariz pudiera delatar algún atisbo de duda.

Me dijo adiós de improviso, sin haberme dado tiempo para que me preparara; a medio metro de distancia, con las manos resguardadas en los bolsillos del gabán, la gorra ladeada y las orejas enrojecidas por el frío.

Yo no quería escuchar, pero oí claramente su adiós y esa palabra resonó en mi mente como el Réquiem de un Oficio de Difuntos, con gravedad, parsimonia y la suficiente ceremonia para objetivar que sería algo irreversible, para siempre, para toda la eternidad, que se abrió como un abismo insondable delante de mí.

Sí, me dijo adiós. Yo lo oí con total nitidez y aprecié el tono solemne de ruptura sin paliativos.

En un segundo vislumbré cómo sería mi vida sin él. Asistí desde fuera a la explosión incontrolada de mi corazón hecho añicos.

Y calculé cuál habría sido el precio de mis faltas, para que ahora el monto final de nuestra relación fuera su definitivo adiós.

Le miré fijamente y evoqué los años que habíamos compartido con tanto amor; abrazos, besos, risas, lágrimas, complicidad, paseos de la mano, camaradería, gestos de generosa entrega mutua, charlas de madrugada, susurros, silencios cómplices, siestas, bailes, canciones, viajes, ratos sin hacer nada, rutinas, locuras, celebración de los logros individuales, y todo lo que constituye y construye una relación de pareja.

Cargué su adiós en mi mochila y él dio media vuelta para marcharse.

El frío del invierno ya se había instalado entre nosotros.

Con la lengua helada fui incapaz de responderle con otro adiós y me quedé lastrada, inmóvil, sorda, muda y ciega en el umbral de mi puerta.

Se fue de mi lado caminando despacio, sin inmutarse, sin apreciar siquiera mi gesto de conformidad y resignación.

Autor

Cirujana Ortopédica y traumatóloga. Runner popular.

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