La torre del Clavero, más de cinco siglos de historia y leyendas

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Torre del Clavero

La Torre del Clavero constituye uno de los más típicos y conocidos monumentos de Salamanca. Resto de la casa señorial del clavero de la Orden de Alcántara. Reúne el interés de la fortaleza militar y la belleza constructiva del siglo XV. A unos 20 metros la torre adquiere forma octogonal, adornado en cada lado con un tambor semicilindrico adornado por un escudo de armas.

La torre de El Clavero es bella y airosa de líneas, con sus ochavas cargadas de garitas, sus irregulares huecos, su cornisa de arquillos y modillones y sus escudos de los Sotomayores y Anayas, que de alguna manera nos dejan inciertos sobre si la hizo don Francisco de Sotomayor, Clavero de la Orden de Alcántara, en 1470, como decía Quadrado o don Fray Diego de Anaya, según manifestación de González Dávila.

La torre de Clavero fue construida en el siglo XV como parte del palacio de Francisco de Sotomayor, que era entonces clavero Mayor de la orden de Calatrava, distinción que consistía en que era el encargado de llevar los clavos de de la cruz de Jesucristo en las procesiones, de ahí el nombre por el que se conoce a la torre.

La visión de esta torre desde la calle Consuelo evoca la de un castillo medieval con carácter militar, pero no era más que la torre de una casa civil y urbana, pero señorial y de una época en que los señores, mal avenidos, discutían quién tenía las torres más altas.

Ésta, construida entre 1480 y 1490, es un edificio de estilo gótico. Tiene 28 metros de altura y cuenta con una planta cuadrada. En la parte superior tiene forma octogonal de sillería con 8 garitas. De remate, tiene una cornisa  con modillones y arquillos. Lo que hace que desde la vista aérea parezca un botón charro. En el interior la torre tiene 5 pisos que se comunican por unas escaleras de caracol.

El que se salvara de la orden de destrucción de los Reyes Católicos: unos quieren ver en la belleza de la misma, lo que la salvó del desmochamiento sufrido por otras, sin embargo, hay quien defiende que su conservación se debió al hecho de que fuera propiedad del clavero de una orden militar.

Lo cierto es que hoy sigue siendo un bello ejemplar de lo que sería la arquitectura urbana de fines del XV. La casa desaparecida y el torreón serían prototipos de aquella nobleza, que pronto empuñaba las armas que caracterizó nuestra Edad Media.

Hay diferentes leyendas en torno  a esta magnífica edificación. En una de ellas, la más conocida, se habla de un fantasma negro que por la noche salía a asesinar a los caballeros de Doña María la Brava (que era la familia noble enemiga de los propietarios del castillo) y que, posteriormente, colgaba sus cabezas en lo alto de la torre.

Otra de las historias que la rodean, quizás la más importante de la ciudad, cuenta la trágica historia de dos enamorados que pertenecían a bandos opuestos de la ciudad. Se trataba concretamente de Leonor (que era hija del señor de esta Torre) y Ramiro (hijo del señor de las Cuatro Torres). Era 24 de diciembre y ella iba a contraer matrimonio con un noble de la ciudad, con el que lo había acordado su padre. Pero ella antes prefería entrar a monja que aceptar a este marido impuesto, ya que estaba enamorada de Ramiro. Ambos tenían planeada una huida para casarse. Leonor colocó de madrugada un largo cordón de seda que arrojó desde su ventana y Ramiro, junto con amigos, sujetó el cordón y ayudó a bajar a su amada, escapando juntos en una noche de neblina.

La boda clandestina iba a tener lugar en el llamado palacio de las Cuatro Torres, conocido hoy como Torre del Aire, situado en la plaza de santa Eulalia. Tras el enlace, tuvo lugar un banquete en dicho palacio, pero pronto comenzaron a oírse ruidos de armaduras que se aproximaban a la sala de celebración.

De repente,  la puerta del gran salón se abrió y entró el padre de Leonor entre gritos que hicieron que ésta entrará en pánico, ya que él buscaba venganza. Ramiro hizo frente a su suegro y rechazó el desafío de éste de batirse en duelo. Leonor se tranquilizó, pero su padre Sancho lleno de rabia, sacó la espada y mató con ella a su hija, ya que prefería verla muerta antes que casada con su enemigo. Ramiro se lanza, entonces, desarmado contra Sancho y muere también.  Después de estos acontecimientos ambas familias deciden entablar una batalla al día siguiente y poner fin a aquel incidente.

La Plaza del Corrillo fue el escenario de la batalla aquella mañana. A la espera de una orden de ataque, una procesión donde se preparaba el enterramiento de los dos jóvenes irrumpió en la plaza. El Clero temía un derramamiento de sangre el día de Navidad. Entonces, apareció Fray San Juan de Sahagún y señalando los ataúdes se enfrentó a los dos bandos pronunciando un discurso, ante el cual, las dos familias, firmaron la paz después de décadas de guerras internas.

Según cuenta la leyenda Leonor y Ramiro fueron enterrados juntos en la iglesia de San Pablo y Sancho Abarca, arrepentido donó su palacio a una orden religiosa, con encargo de conservar la torre para recordar a su hija.

Lo que sí es real, pero pudiera no parecerlo, es que esta torre sirvió como prisión de las personas que asesinaron por encargo a Inés de Castro, la amante del rey de Portugal (Pedro I) que tras su cautiverio, fueron llevados a Lisboa para su ejecución.

La torre fue declarada monumento el 3 de junio de 1931.

Tras su rehabilitación, y la cesión del uso por parte del Ayuntamiento, la Torre de  Clavero ha recuperado su actividad y alberga hoy  al prestigioso Centro de Estudios Salmantinos (CES).

Autor

Virginia Seguín
Periodista licenciada en la Universidad Pontificia de Salamanca. Máster en Comunicación en entornos digitales por la Universidad Camilo José Cela.

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