El concejal de Promoción Económica, Comercio, Mercados e Innovación y Juventud, César Gómez-Barthe, ha presentado la exposición «Cinco minutos de desconexión mental», de la artista salmantina Jazmynn Mercedes Rainge García, que podrá visitarse de forma gratuita durante todo el mes de agosto en la sala de exposiciones del Espacio Joven, en horario matinal de 9:00 a 14:00 horas.
La muestra reúne una serie de retratos al óleo y en acrílico, junto a una pequeña selección de dibujos a grafito, que exploran el mundo interior del individuo desde una perspectiva surrealista. La colección yuxtapone el universo de los sueños con los recuerdos de la infancia a través de retratos de mujeres que, o bien dan la espalda al espectador, o bien permanecen con los ojos cerrados.
Con esta serie, la artista busca que el visitante se sienta testigo de una escapada hacia el inconsciente de una manera tan íntima que, en ocasiones, uno podría llegar a sentirse un intruso en un momento personal. Emociones como la culpa, la nostalgia, el arrepentimiento o el sentirse fuera de lugar obligan a las protagonistas de la exposición a retraerse en sí mismas, a huir hacia su fuero interno en busca, precisamente, de esos cinco minutos de desconexión mental que dan título a la muestra.
Balance del primer semestre
Con esta muestra, el Espacio Joven suma ya ocho exposiciones a lo largo de 2026, que han recibido a cerca de 2.500 visitantes. A «Cinco minutos de desconexión mental» le preceden «Florecer para marchitarse», de Sergio García Ledesma; «Arte Creativo», del Centro Joven de Cruz Roja; «Enfoque de pasión», de Javier Barco Cuevas; «A través del espejo», de Ángela González; «Tradición y paisajes», de A. Martín Luengo; «Sabores del genoma», realizada por alumnado de la Facultad de Bellas Artes; y «Notas desde un paisaje desgastado», de Lucía García y Alba Prado.
Durante este periodo, el Espacio Joven ha renovado también su identidad visual para adaptarse al lenguaje y los códigos estéticos con los que se relacionan hoy los jóvenes. La nueva imagen mantiene la esencia cercana y accesible del Espacio Joven pero la traduce a un lenguaje más limpio y contemporáneo. Se conservan el verde y el amarillo históricos, símbolos de confianza y energía, a los que se suma ahora el rosa, un color con el que la Generación Z se siente especialmente identificado y que refuerza el compromiso del espacio con la juventud actual.