- Las personas atendidas por Cáritas presentan graves problemas de desconexión digital, lo que les hace estar desconectados de la sociedad y de las oportunidades.
- Para muchas de estas personas, uno de los problemas que más les preocupa, con la misma intensidad que la falta de trabajo y de ingresos, es la falta de expectativas de futuro.
Este informe, elaborado en mayo de 2023, se ha realizado a partir de encuestas a los agentes de Cáritas, trabajadores de distintos proyectos de la entidad, que se dedican a acompañar a personas desde los proyectos de primera acogida: personas sin hogar, atención a drogodependientes, Infancia y juventud, enfermos, etc. De estas encuestas hemos extraído información relevante sobre la realidad que viven las personas que participan en nuestros diferentes proyectos.
Se están viviendo tiempos complejos y difíciles por las sucesivas crisis de los últimos años. Cuando ya parecía que se empezaban a superar los efectos de la pandemia, nos encontramos con la guerra en Ucrania y la consiguiente subida de los precios de la energía y de todos los suministros de primera necesidad, incluidos los alimentos. Este incremento de los precios, lo hemos sentido todos en primera persona, pero es especialmente grave para quienes ya estaban en el límite de sus posibilidades o en situación de extrema vulnerabilidad. Las dificultades derivadas de esta subida de precios las notan en primer lugar en los gastos de alimentación, y después, pero a gran distancia, en los gastos de vivienda y suministros.
Las dificultades que se perciben en las personas acompañadas por Cáritas tienen que ver con carencias de empleo y de ingresos para hacer frente a los gastos de vivienda y de alimentación, pero destaca por encima de ellos la brecha digital que les hace sentirse desconectados de la sociedad y de las oportunidades. Además, con la misma intensidad que los problemas de empleo y vivienda, se percibe un grave problema de desesperanza, de falta de expectativas, lo que les hace sentirse atrapados en su situación y con pocas perspectivas de mejora. Las dificultades en las relaciones sociales y familiares, agudizadas por las pocas posibilidades de disfrutar de un ocio saludable nos hablan de personas desvinculadas. También hay otros problemas más nuevos como son la falta de salud mental, que pueden ser a la vez causa y consecuencia de los anteriores.
Además de los perfiles habituales de los participantes en Cáritas, empiezan a destacar también en los últimos meses como usuarios de los recursos de Cáritas, personas que son cada vez más jóvenes y personas migrantes con dificultades para regularizar su situación o solicitantes de protección internacional que han visto denegada su solicitud o se han quedado fuera del sistema estatal de acogida porque han superado el tiempo establecido sin una resolución.
De todas estas dificultades que viven estas personas, lo que más les preocupa es la falta de ingresos para gastos básicos, la falta de empleo y las dificultades de vivienda, pero en cuarto lugar se señala la falta de expectativas, por encima de la preocupación por la salud o por la soledad. Es la falta de posibilidades para salir de su situación lo que les hace sentirse atrapados por las circunstancias que condicionan sus vidas.
Ante estos problemas, las estrategias que utilizan son, por orden de importancia, la tramitación de las prestaciones públicas, aceptar empleos mal pagados y trabajos sin contrato, pedir alimentos o compartir vivienda con personas sin relación de parentesco. Sólo después se señala la estrategia de pedir ayuda a entidades sociales como Cáritas. Por eso, cuando una persona llega a nuestros recursos, ha puesto ya en marcha otras muchas estrategias que no han resuelto sus dificultades, lo que les deja en una situación muy comprometida y les hace especialmente vulnerables.
A personas en esta situación de dificultad es a las que Cáritas acompaña. El estudio confirma que desde Cáritas hacen una buena labor de acompañamiento destacando por: acompañar de manera cercana y cálida, pero también de forma eficaz y profesional, ofreciendo una escucha de calidad y sin listas de espera. Sin embargo, hay algunos aspectos donde no pueden llegar como les gustaría, por lo que sería necesario poner en marcha recursos públicos y privados bien coordinados que ofrezcan apoyo psicológico, faciliten el acceso a una vivienda digna y algunos recursos específicos para jóvenes, que les posibiliten el acceso al empleo y a un ocio saludable.