Esta farmacia es toda una institución en Béjar. Te cuento algo de su historia para que sepas por qué.
La funda en el año 1829 don Crisanto Comendador escogiendo este lugar, un edificio de tres plantas en lo que entonces se conocía como plaza de Puerta del Sol. En 1852 su hijo, Primo Comendador y Téllez, le sucede al frente de la botica. Con él llega el momento de las reformas y también de la adquisición de mobiliario, nuevos instrumentos, estanterías y, entre otras cosas, un precioso conjunto de botes de farmacia de estilo francés comprado a finales del siglo XIX. Un ajuar con mucha solera y más de cien años que te recomiendo que visites. En la actualidad se encuentra instalado en el Museo Legado Valeriano Salas del convento de San Francisco, tal y como lució durante todo ese tiempo en la farmacia. También fue idea suya exponer como reclamo publicitario la bola de cristal que da nombre a la farmacia.
Otro de sus propietarios, José Agero, fue un entusiasta investigador que logró fabricar lanolina pura a partir de la materia grasa de lana de las ovejas, extrayéndola de los lavaderos que vertían al río. Hay que indicar que la lanolina tiene unas excelentes cualidades hidratantes. A base de tesón y muchas pruebas consiguió fabricar una de gran calidad, muy solicitada por importantes empresas de cosméticos de París para la elaboración de sus productos.
Su hija, Mª Agero Fernández, toma el relevo al frente de la farmacia en 1983. Es ella quien, tras su jubilación, decide donar el antiguo mobiliario de la botica y buena parte de su instrumental al Ayuntamiento de Béjar, como una forma de honrar la memoria y el trabajo de sus antecesores.
Botica la Bola es una de las cien farmacias más antiguas de España.