BÉJAR: Calle Mayor de Sánchez Ocaña

- en Provincia

La expansión de la ciudad en su momento de mayor efervescencia industrial, a lo largo del siglo XIX y principios del XX, se produjo hacia el este y el sur del enclave que ocupó la población en el transcurso de la Edad Media. Como es Lógico, la sustitución de los antiguos edificios que poblaban el casco histórico por otros más modernos no se produjo de manera uniforme y estuvo sometida a la capacidad y poder adquisitivo de los nuevos propietarios. también a sus nuevos gustos.

En la concurrencia de estas dos calles vemos confluir también estilos y clases sociales distintas. Algo que se percibe, por ejemplo, en las galerías y miradores, relativamente abundantes de la calle Mayor. Cerrados con cristal y realizados en forja,  son la expresión de una clase social a la que le gustaba asomarse a la arteria principal de la ciudad. A su estética refinada se contraponen las fachadas y balcones de factura más sencilla que se abren a la calle Solano, edificios de aires cercanos a las construcciones tradicionales de la sierra.

En esta misma plazuela, donde aún se levanta el edificio que ocupó el Banco Béjar, encontramos uno de los ejemplos más notables de la arquitectura burguesa de cánones neoclásicos que se puso de moda en el cambio de siglo. Lo realizó el arquitecto catalán Benito Guitart en 1920. En él puedes ver algunos rasgos que las clases pudientes del momento consideraban de buen gusto, como los aires de estética neoplateresca, repetida con éxito en muchos lugares de Salamanca, el mirador del piso principal o el empleo de azulejos de evocación portuguesa en el ático.