Fue levantada en el siglo XVIII -es decir, en los primeros tiempos de la repoblación- y, por tanto, en el mismo estilo románico de transición que los otros templos bejaranos de entonces. De aquel momento fundacional ha conservado la cabecera semicircular y la torre, a los pies y separada del cuerpo de la iglesia.
Tras el proceso que redujo el alto número de parroquias que había en Béjar hasta entonces, en 1568 se produjo la ampliación del pequeño templo medieval, dotándole de una espaciosa navy una cubierta de madera casetonada renacentista sujeta por dos arcos transversales de gran altura.
En el interior destaca el sepulcro en piedra del canónico bejarano don Bartolomé López Dávila, canónigo de Plasencia, promotor y mecenas de los dos altares laterales, también en piedra, y del coro.
Merece la pena fijarse en los bustos de Ecce Homo y de La Dolorosa (del siglo XVIII), el retablo de la Virgen del Carmen, el San Francisco de Asís procedente del convento desamortizado de San Francisco y la tribuna del órgano.
La parroquia de San Juan Bautista alberga la sede de la Cofradía de la Santa Vera Cruz. Fundada en 1411, es una de las más antiguas de España.