Los muros de este templo, el más antiguo de la ciudad, fueron levantados en los primeros tiempos de la repoblación. Y a ese estilo sencillo y sin más pretensiones que tener un lugar digno en el que rezar y sin más pretensiones que tener un lugar digno en el que rezar corresponden sus hechuras. La dedicación de esta primera iglesia al Apóstol Santiago era costumbre habitual en los núcleos recién formados o repoblados. Más, sabiéndolo protector y adalid contra el avance musulmán, enemigo del que temían que en cualquier momento pudiera recuperar el terreno perdido.
La iglesia, de pequeñas proporciones, consta de una única planta rectangular con cubierta de madera y una destacada torre-campanario. El ábside, también pequeño, tiene planta semicircular y está construido en ladrillo.
En su interior destacan el sepulcro plateresco de doña Juana de Carvajal (1520), trasladado a esta iglesia desde la San Gil, varias sepulturas de nobles familias de la ciudad y un magnífico Cristo Yacente policromado del siglo XVI.
También acoge un interesante Museo de Arte Sacro compuesto por piezas de gran valor procedentes de las diversas parroquias y templos de Béjar.