El folclore charro: sus bailes y sus trajes típicos

- en Provincia

El baile salmantino, o folclore charro, es un baile social, que implica, como mínimo, la participación de dos personas. Es una danza sobria, elegante y ceremoniosa. Necesita ser más sentido que contemplado y solo a partir de su interpretación se puede hacer comprensible esa seriedad que comúnmente tiene el bailador de «soleta», el buen bailador.

Como es lógico, para bailar, se necesita música, y la melodía que interpretan los bailarines charros cuenta con la participación de instrumentos claves como el tamboril y la flauta de tres agujeros, denominada como «gaita charra».

Este último instrumento fue utilizado en todo el territorio que ocupaba el antiguo Reino de León (formado por las actuales provincias de León, Salamanca y Zamora). De hecho, en la provincia leonesa, se conoce a esta flauta como chifla.

Pero, además del tamboril y la gaita charra, hay otros instrumentos que identifican a nuestro folclore. Estos son la dulzaina, las castañuelas, o incluso una simple botella o almirez.

Dentro del folclore de nuestra provincia salmantina podemos encontrar pequeños aspectos que difieren entre zonas, comarcas o subcomarcas a la hora de describir los tipos de traje, pasos y bailes; tipos de gaita y de tamboril; pero nunca alejándose de un tipo general común.

Los trajes típicos (y haciendo incidencia en las posibles diferencias entre comarcas), suelen estar caracterizados por su gran elaboración y su excesiva ornamentación, convirtiéndose en los trajes típicos más ricos de la Península Ibérica, en lo que a número de elementos y calidad de estos se refiere.

De esta manera, el traje en la versión femenina se identifica por la existencia del «dengue», una prenda en forma de aspa que cruza el pecho de la mujer, acompañado de una extensa variedad de bordados. Jubona de terciopelo calado y bordado en seda de color y manga estrecha de campana con botones de filigrana. Pañuelo para los hombros de tela bordada en lentejuelas. Manteo encarnado de debajo con vuelta. Medias caladas y zapatos de terciopelo. Mandil o picote muy bordado. Faltriquera bordada poco visible y colgando de la cintura. Por detrás, sobre el manteo y también atadas a la cintura, dos cintas muy bordadas rematadas en fleco de oro.

Y por si fuera poco, cabe destacar los tocados, joyas y ornamentación que acompañan a la prenda.

En cuanto a lo que al traje masculino se refiere, este se caracteriza por el uso de sombrero, camisa con deshilado o chorrera blanca de finísimo hilo, cuello muy labrado y abrochado con un grueso botón de oro; chaqueta ajustada y corta con ribetes; chaleco abierto en forma de escuadra para lucir mejor el camisón; dos filas de botones planos y anchos de plata; cinto ancho charolado o de cuero; faja muy ancha; calzón muy ceñido al muslo y finalmente, medias negras y botas altas de montar. En invierno también se puede acompañar el atuendo con una capa.

En lo que respecta al baile, se pueden clasificar en cuatro grandes tipos: la jota, el charro, la charrada y el pasacalles.

La jota es el baile del que posteriormente nacen el fandango serrano, el corrido o el brincao de Peñaparda. La plantilla rítmica coincide con los ritmos generales de las jotas y de los fandangos.

El charro es un ritmo muy extendido y típico del oeste de la provincia, de la Ribera y de algunas zonas de Zamora. Se trata de un ritmo binario de agrupación cuaternaria, pero con acentuación no simétrica, sino a contratiempo. Es además, el ritmo más antiguo de la provincia.

La charrada es el ritmo con una influencia radial en todas las provincias limítrofes, como Zamora, Ávila o Cáceres. Básicamente es un ritmo quinario de asociación binaria. De esta gran familia nacen ritmos como el picao serrano o el perantón…

El pasacalles debe su nomenclatura a su utilidad. El tamborilero lo interpreta andando por la calle al compás de la percusión. Se utiliza en procesiones, alboradas…

Pero al margen del análisis rítmico, podemos destacar una serie de bailes de gran interés, vinculados a determinados ritos o ceremonias: la rosca y pica, el baile de la botella, la bandera, ofertorio, alborada…

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Carlos de Dios
16 días hace tiempo

Muy interesante artículo