Esta Iglesia parroquial dedicada a Santo Tomé está situada casi en el norte de lo que podríamos denominar casco antiguo, aunque casi en el centro geográfico del espacio urbano, casi toda ella rodeada por plazas. Excepto los edificios industriales, es quizás el más notable de la localidad, edificio de piedra y en aparente aceptable estado de conservación, cuya fecha de construcción aproximada es del siglo XVIII. No parece ser de una tipología arquitectónica definida, la podemos denominar tradicional. Su carácter arquitectónico está definido como de gran simpleza de formas y peculiar mezcla de materiales (piedra, ladrillo y enfoscado), y su fachada en mampostería y enfoscado, con un peculiar arco de acceso rematado con pequeña espadaña adornada. Indudablemente es un hito urbano de primera magnitud. Quizás se encuentre (por poco tiempo por desgracia) en uno de los espacios de mayor ambiente tradicional del pueblo. Cabe mencionar que aparece en el “Libro de los lugares y aldeas del Obispado de Salamanca” de 1609-1624.