Apuntes de la fiesta de los toros

- en Toros
Ganaderia Los Requiles 89

El tentadero de machos se divide en dos partes: el acoso y derribo, incluido el caballo de picar a campo abierto, que en Salamanca se omite, y la retienta en la plaza de tientas, de nuevo con el picador, a espaldas de chiqueros, a contraquerencia, colocado el animal a la mayor distancia del caballo, pero con la variante de que, si supera la prueba del caballo, se toreará. El fin de la retienta es elegirá aquel o aquellos sementales que, con el tipo clásico del encaste dela ganadería y procedentes de un buen tronco o estirpe, vayan a padrear. Llegado el momento, el ganadero calificará al animal teniendo en cuenta su bravura y acometividad en el caballo, su raza, clase, fuerza, resistencia, alegría, transmisión, codicia y, si se da el caso, se verificará su movilidad, embestida, fijeza y nobleza en la muleta. Para ello utilizará letras o números de referencia. Así, muchos criadores de bravo en el caso de las letras utilizan: S para superior, B para muy bueno, T para bueno, R para regular y D para desecho. Y en el caso de los números, un10 para superior, descendiendo con el mismo criterio hasta 1 para desecho. Hecha la retienta en la mayoría de los casos, el animal ha de alcanzar un mínimo de 7 puntos en cada tercio de caballo y muleta. Elegido un semental en prueba, tras su dura pelea en varas y muleta, será curado con mimo, para, a la postre y después de cerca de dos meses de convalecencia, padrear unas veinte vacas. Y, pasado el tiempo, si liga y manifiesta su calidad, para orgullo del ganadero, se convertirá en semental contrastado y señor de la dehesa.

Los resultados de una ganadería se ven después de, al menos, siete años de ilusionada paciencia, por lo que hay que tener tiempo y afición. La explicación es sencilla: una res normalmente se tienta a los dos años de erala; al tercero se echa a las vacas, si ha sido elegida: dos años después cuando tiene cinco, se tientan de eralas sus hijas; y cuando ya tienen siete, sus hijos cuatreños.

A pesar de que las becerras utreras tienen mayor fijeza y hacen mejor la pelea en el caballo que las eralas, puesto que aguantan mejor el castigo, la mayor parte de los ganaderos tienden a tentar de eralas, pues con ello se ahorran un año de alimento y conocen mejor los frutos de su trabajo. Una vez aprobadas las becerras, serán trasladadas a un cercado con un semental. El macho, una vez que ha comprobado el celo de la hembra por el olor, la montará 4 ó 5 veces. En este periodo se comprobarán diariamente las incidencias de la ganadería y se cuidará la alimentación, en especial la de los sementales que, por las continuas montas, pueden llegar a perder cerca de 80 kg., y lastimar sus patas y lomos. Lavaca quedará preñada, parirá, amamantará al becerro y, en ese tiempo–30 ó 40 días después del parto–, volverá a ser fecundada, cumpliéndose este ciclo año tras año.

Fragmento del libro «Salamanca. Apuntes de la fiesta de los toros», de Andrés Sánchez Palacio.

Revista de Lances de pluma y pincel – 16 de septiembre de 2022

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