Exposición «Plásticos y decibelios» de Alejandro Calderón en el Espacio Nuca

- en Cultura

Lugar: Espacio Nuca, Calle María Auxiliadora, 16

Horario de apertura: 12:30 h. a 14:00 h. y 18:00 h. a 20:00 h.

Para este creador nacido en la capital pero criado en tierras extremeñas (y uno al final es de donde pace, y no de donde nace, como bien nos recuerda la sabiduría popular con la que él tanto se identifica), han sido influencia los mundos oníricos y desolados vinculados a estos movimientos de vanguardia, junto a ese deseo por explorar la vida interior de los objetos cotidianos, donde lo inverosímil y lo ilógico, representados en una imagen compuesta, parecen creíbles.

En cierta manera, Calderón, que ahora opta por fondos crudos para fijar aún más la atención del espectador ante lo que le propone, apuesta por equilibradas y depuradas puestas en escena que traen a la memoria los bodegones tradiciones de los grandes maestros (él menciona a Morandi, y su espiritualidad pulula por entre sus cuadros, pero qué duda cabe que el extremeño arrastra, y a mucha honra, toda la tradición del barroco español en sus alforjas). Y también los humildes ajuares de nuestras antiguas cocinas domésticas, en los que la loza, ufana, emparentaba con el cobre o el hierro o reflejaba con empaque las vetas de la madera. Estos encuentros esperados e inesperados de antaño, en los que, sin embargo, nada desentonaba y donde cualquier cosa empastaba con naturalidad, son similares a los que el artista genera enfrentando el objeto de plástico -que ahora todo lo unifica- con ciertos referentes naturales (ramas, hojas, flores). En el fondo, un grito silencioso que desea que de nuevo sea la Naturaleza la que invada de forma resiliente los ámbitos de la que es apartada.

Javier Díaz Guardiola

Los actos de sinceridad de Alejandro Calderón

Por Javier Díaz-Guardiola

Se le cuelga algunas veces a la pintura el sambenito de no estar a la altura de la contemporaneidad. Nada más lejos de la realidad. Y si esta es además figurativa, apaga y vámonos. porque es como si la ‘modernidad’ hubiera de ser abstracta o enfangada en archivística o performatividad. El joven pintor Alejandro Calderón lo demuestra desde hace años, entregado al oficio, ensimismándose en la magia que le aportan materiales y soportes, pero sin perder de vista las crisis y necesidades del mundo que le ha tocado vivir. Por eso, hay que enfrentarse a su producción como si a ventanas hacia un mundo imaginario se tratasen, en el que el creador juega con elementos que nos son reconocibles y cercanos, pero desde los que crea ensoñaciones que realmente insuflan en nosotros un principio de curiosidad desde el que nos refiere realidades tangibles y problemátlcas acuciantes. No es preciso ni alarmar, ni sucumblr al desántmo. Tan solo. estar alerta y no perder la perspectiva. Esa que tan bien trabaja. Y prueba de ello es esta muestra. ‘Plásticos y declbellos’, en Espacio Nuca (Salamanca). Él mismo nos la desgrana en primera persona.

El título que te propuso para la exposición de Espacio Nuca fue ‘Plásticos y decibelios’. ¿Qué te sugiere a ti? ¿Por qué encajaba bien con la propuesta y lo aceptaste rápido?

Este titulo nos da una imagen bastante esclarecedora del tiempo que vivimos: hay demasiado ruido y una sobreexplotac16n de recursos. La suma de los dos componentes determina una obra que pretende proyectar sobre una misma superficie dos problemas dispares que se funden en una solo relato: el que está en cada cuadro.

Cuando presentamos en Madrid «Bodegones plastificados» hace ahora un año y medio, yo incidía en cómo pensaba que habías ido abandonado cierta tendencia de una pintura ‘de paisaje’ hacia otra de otro tipo de género, el del bodegón. ¿Qué te llama la atención de este?

El valor estético y la complejidad que encierra un bodegón afinan las luces y las textura de una composición. El palsaje siempre puede ser más etéreo. mientras que este segundo género exige un mayor esfuerzo dibulístico. Y es. quizás. donde la emotividad y la reflexión estén más equilibradas.

¿De qué manera lo actualizas o lo contemporaneizas tú?

El bodegón inició su declive en el siglo XIX y fue revalorizado por las primeras vanguardias. Yo trato de reinterpretar su sentido en el mundo de hoy. Y para actualizar este género. recurro a la metáfora. desde la que articula todo un pensamiento y argumento. haciéndolo desde una postura que roza con la moralidad: es mi búsqueda de otra verdad que, generalmente. va más allá de la propia realidad. Reflexiono a través de imágenes inquietantes y seductoras y las superpongo a elementos diferentes para darles otro contenido que nos haga pensar en los problemas que nos acucian.

Sin duda. el tuyo es un homenaje «crítico»  a la pintura y a su tradición. ¿Dónde sitúas tú tus referencias? Porque se habla y se ha escrito sobre ti de influencias de las corrientes metafísicas y surrealistas, pero yo creo que estas llegan de más lejos.

El mundo físico es la base una vez más de mi producción, sólo que ahora se le añade un componente metafísico. Juego para llevar las coordenadas establecidas por el tiempo y el espacio más allá de las formas convencionales que definen la real. En este sentido, yo creo que hablo de una «realidad ficticia» en la que conviven los fenómenos reales e irreales dentro del mismo cuadro,

En efecto: Cuesta clasificarte porque, pareces figurativo, pero lo geométrico, lo espacial, también inunda y determina los resultados. La pregunta quizás sería esa: ¿eres tan figurativo como pareces? ¿Qué tipo de figuración es la que practicas? Porque esta figuración tuya, como mencionas, tiene referentes en la real, pero no es para nada una copla de lo real, o da pie a una posible realidad «imposible».

La geometría lo sustenta todo en mi obra. es el eje de la representación plástica. la que me sirve para unir la luz y la sombra. Es una herramienta que distingue claramente lo reconocible en el cuadro. De ahí que el recurrir a ella me allane el estudio de los fondos, el dibujo básico. los problemas de luminosidad, la organización cromática. escueta y concisa. y la ubicación de la imagen, la de las figuras. Si no fuese por la geometría, todas mis composiciones estarían fuera de juego puesto que las sombras proyectadas geometricamente parecen como si fuesen las imágenes verdaderas. las protagonistas de toda la escena. Y, en lo referente a que a qué tipo de figuración recurro. existe un vaivén de imágenes rígidas y elásticas, deformadas y deformables, que rozan los bordes de lo irreal.

Hablamos de influencias: ¿son estas más españolas que internacionales? ¿Pesa más un Sánchez Cotán que un De Chirico o un Magritte?

Existe en lo mío ciertos aspectos del arte clásico, eso sin duda. Pero, al mismo tiempo, quiero que haya un quiebre con el pasado. Los códigos empleados son los utilizados en el Barroco, pero la significación pertenece al mundo contemporáneo, puesto que responden a los nuevos interrogantes que se nos plantean. Me atraen las sombras, la ensoñación de las representaciones y, a veces. la soledad de Giorgo de Chirico, al que mencionas, por ser muy recurrentes.

En principio, podría haber una contradicción entre reunir en un mismo espacio plct6rlao un playmobil y una hoja, una planta; algo muy industrial y el reino vegetal. ¿Por qué te funciona a ti este encuentro? ¿Y qué surge del mismo?

Las imágenes sirven, en muchos casos, de pretexto para explicar con elementos desconcertantes nuestro entorno más cotidiano. Se trata de un acto de sinceridad. Quiero entablar un diálogo con el tiempo. Sé que esta sociedad tiene una dolencia de «tiempitis», de urgencia, de inmediatez. Una necesidad de capturar el presente. De ahí que pretenda procesar de alguna manera los acontecimientos al reunir objetos que pertenecen a este mundo desarrollado. fácilmente desechables. y los enfrente con la sucesión natural de la propia vida, que tiene además sus propio ciclos. -Globalización- , – consumo- y-presente- son términos todos ellos compatibles en la actualidad y no son inmutables. Ahí radica mi interés.

Háblame de la paleta, de esos colores pastel que además te caracterizan tanto. ¿Tienen algo que ver con esa cierta ensoñación que mencionábamos antes?

Junto a la importancia que doy a la luz y a la sombra, el calor sirve para situarme en un espacio entre la realidad y el sueño. Trato de introducir al espectador en un mundo imaginario totalmente reconstruido, y los colores vahídos me sirven como instrumento para conseguir cierta escenificación.

En cualquier caso, cada vez tiendas más a fondos crudos, a intervenciones mínimas.

Actualmente, utilizo la loneta como soporte para representar mis preocupaciones sobre el exceso de información del entorno. haciendo interferencia con la esencia y la belleza de los objetos y la Naturaleza. intento trabajar con una economía de medios para que las formas recortadas sobre el óleo tengan ese carácter metafísico. Para mí, la superficie pintada, tal como la conclbo ahora, no es sino un mero pretexto para entablar un diálogo entre las gamas. la representación, la realidad, la ficción, los llenos y los vacios.

En la muestra que citábamos antes, empezaste a introducir la escultura. ¿A qué nuevos derroteros te ha llevado este camino?

La escultura la toma como una fuga hacia los límites pictóricos, como una reflexión que pretende proyectarse en algo más real. intenta que los límites de la pintura se desborden al transformarse en esculturas. Tejo, por así decirlo. escenarios que nos remitan a mundos mucho más concretos. Mundos tan reales como las figuras tomadas como esculturas.

Me consta que no pintas ‘alla prima‘, que haces composiciones, pequeños montajos que luego copias. ¿Podrían ser estas maquetas futuras esculturas?

Todos los montajes previos son verdaderas esculturas que se ciñen casi siempre a estructuras geométricas; estructuras donde dialoga la propia naturaleza del objeto con el razonamiento que le pretendo dar. En este sentido, sí puede hablarse de esculturas tal como las concebimos. De hecho, parto de un modelo confeccionado en tres dimensiones.

¿Y esculpes como un pintor? Es decir, ¿estás pintando, aunque estés trabajando lo tridimensional? Lo digo porque, de hecho, las esculturas son después imprimadas.

No: pinto como un escultor. El boceto me sirve de ensayo, y, a partir de ahí, relleno, construyo y creo imágenes y escenas en los cuadros; imágenes que se recortan en fondos neutros para que nos recuerden que primero fueron pensadas como esculturas. Dicho de otro modo, el boceto, la maqueta por sí misma, ahondan en esa austeridad que quiero imprimir a mis obras. lejos de cualquier retórica.

¿Hasta dónde te va a llevar esta cita de Salamanca? ¿Hacia dónde te diriges?

Sigo en ese punto de reflexionar sobre la condición del arte y sus temas; sobre esa geometría que lo sustenta todo; sobre la economía de medios y las formas recortadas; sobre la metafísica que tiene ese mundo próximo y cotidiano y que no vemos; sobre el color y su profundidad… Sobre el papel moral que debemos tener los artistas en este laberinto que hemos generado; sobre el mercantilismo y el consumo, el desgaste de códigos; sobre el avance de las nuevas tecnologías y la inseguridad -o tal vez ficción- que propician cambios tan rápidos.