Desde esta asociación vecinal, apoyados por el asesoramiento legal y jurídico que nos ampara, alzamos la voz para decir ¡BASTA! No podemos callar ante la inadmisible decisión de programar un festival de rock en pleno corazón de nuestro barrio: una plaza céntrica rodeada de edificios residenciales, un colegio y monumentos declarados Bienes de Interés Cultural (BIC) que deberían ser protegidos y no sometidos a vibraciones e impactos acústicos brutales.
Esta zona no soporta un decibelio más. Vivimos ya en un punto negro de contaminación acústica debido a la desmedida concentración de bares de copas y terrazas hacinados en un pequeño tramo de calle. Por si fuera poco, acabamos de sufrir la pesadilla de tres casetas instaladas en la propia plaza con música a todo volumen y conciertos durante 12 días seguidos, a razón de 12 horas diarias de ruido ininterrumpido. Someter de nuevo a las familias y mayores del barrio a esta tortura sonora es una auténtica irresponsabilidad.
Lo que resulta aún más insólito e incomprensible es que este evento esté organizado por CEA (Colectivo Estudiantil Alternativo). La institución académica cuenta con un patrimonio envidiable, campus universitarios y recintos propios dotados de la infraestructura adecuada para albergar conciertos sin destrozar la vida de los vecinos. ¿Por qué trasladar el ruido a la puerta de nuestras casas cuando la propia Universidad dispone de espacios idóneos y alejados del tejido residencial?
Desde el punto de vista legal, la administración y las entidades organizadoras están vulnerando de forma flagrante derechos fundamentales protegidos por la Constitución Española:
- El derecho al descanso y a la intimidad personal y familiar (Artículo 18.1): El ruido continuado e insoportable invade la intimidad del hogar, impidiendo el descanso y convirtiendo las viviendas en recintos inhabitables.
- El derecho a la protección de la salud (Artículo 43): La contaminación acústica no es solo una molestia, es un problema de salud pública demostrado que genera estrés, insomnio, ansiedad y afecciones cardiovasculares.
- El derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado (Artículo 45): Las autoridades tienen la obligación constitucional de velar por la utilización razonable de los recursos y la calidad de vida en nuestras ciudades.
En lugar de saturar de forma reiterada un entorno saturado y sensible, las actuaciones públicas deberían ir en la dirección opuesta: aplicar medidas correctoras para reducir drásticamente el ruido en las zonas más castigadas.
Por todo lo expuesto, EXIGIMOS Y SOLICITAMOS:
- El traslado inmediato del festival de rock: Que se cambie la ubicación de este evento y se reubique en alguno de los recintos o campus pertenecientes a la Universidad de Salamanca.
- Transparencia total e información pública: Que se pongan a disposición de la ciudadanía y de los vecinos afectados los expedientes y permisos concedidos, especificando detalladamente los decibelios permitidos, horarios de ensayos y de finalización, así como los planes de seguridad, evacuación y plan de predicción de impacto acústico.
- Monitorización y control del ruido: Que el Ayuntamiento instale medidores continuos de ruido en la zona para fiscalizar los niveles sonoros y aplique medidas contundentes y eficaces para reducir definitivamente la contaminación acústica que sufrimos día tras día.
El descanso no es un lujo ni una concesión; es un derecho constitucional. No nos quedaremos de brazos cruzados mientras se degrada nuestra salud y nuestra calidad de vida.
Firmado: Asociación Vecinal Bretón