Tomorrow never dies. RU, 1997 (114 minutos). Director: Roger Spottiswoode. Intérpretes: Pierce Brosnan, Jonathan Pryce, Michelle Yeoh.
El mañana nunca muere es la décimo octava película de la serie de James Bond y segunda participación de Pierce Brosnan en el papel del agente 007, quien, tras la buena aceptación de Goldeneye, volvió a meterse en la piel del famoso personaje creado por Fleming en este trepi-dante filme al más puro estilo Bond. Ahora, 007 evitará que la obsesión de un magnate de la comunicación por conseguir los derechos de emisión en China para completar su imperio provo-que una guerra entre este país y el Reino Unido.
Durante una misión en el paso de Khyber, James Bond consigue desbaratar una operación de intercambio de armas atómicas, pero no puede impedir que un peligroso tecnoterrorista escape del lugar con un temporizador atómico y un torpedo nuclear soviético que puede poner en peli-gro la seguridad mundial. Mientras, el magnate de los medios de comunicación Elliot Carver (Jonathan Pryce) pretende hacerse con el mundo siguiendo el lema de que “quien tiene la infor-mación tiene el poder”. Para asegurar el éxito de su nueva red de noticias por cable, tiene una singular estrategia: instigar catástrofes internacionales en secreto con la seguridad de que sus estaciones de radio y televisión, al igual que su periódico Tomorrow, serán los primeros medios en dar cobertura a la noticia. De esta manera, pretende crear un monopolio mundial en la indus-tria de la información. Y tan sólo precisa hacerse con los derechos de emisión en China para completar su emporio global. Para conseguirlo desarrolla un maquiavélico plan para hacer esta-llar una guerra entre Gran Bretaña y China, mediante el hundimiento de un buque de guerra in-glés, tras lo cual sus aliados tomarían el control del gobierno chino. James Bond se embarca en una carrera contrareloj, mientras Inglaterra y China se preparan para la guerra. Con la inestima-ble ayuda de la agente china Wai Lin (Michelle Yeoh, Tigre y Dragón), Bond persigue a Carver hasta su cuartel general en Vietnam y se encuentra con él y sus hombres en una confrontación espectacular y explosiva. Bond y Wai Lin evitan la guerra nuclear y se aseguran de que Carver caiga víctima de su propia tecnología.