PELÍCULA: 55 días en Pekín

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55 days at Peking. EE UU, 1963 (150 minutos). Director: Nicholas Ray. Intérpretes: Charlton Heston, Ava Gardner, David Niven, Flora Robson, Leo Genn, Robert Helpmann, John Ireland, Kurt Kasznar, Paul Lukas, Harry Andrews.

En los últimos años de su carrera, el gran Nicholas Ray (En un lugar solitario, Johnny Guitar, Rebelde sin causa…) trabajó a las órdenes del megalómano productor Samuel Bronston y rodó en España Rey de reyes, una más que interesante revisión de la figura de Jesucristo, y esta mara-villosa 55 días en Pekín, en la que el maestro hacía alarde de sabiduría, vitalidad y arrojo; día a día iba cambiando el guión, lo que, paradójicamente, no alteró el resultado final de la historia. Narra la revuelta anticolonial de los bóxers en la China de 1900. En el Pekín convulso de 1900 se mueve un grupo de personajes diversos: todos ellos viven, aman y mueren ante la mirada líri-ca y trágica de un cineasta irrepetible. Eran otros tiempos, en los que una superproducción no consistía sólo en enlazar una secuencia espectacular tras otra. Eran tiempos en los que el cine vivía, pletórico, gracias a directores apasionados, que amaban el solo hecho de contar historias. Que se enfrentaban a sus productores, que en ocasiones veían sus obras mutiladas, cineastas que creaban emociones inolvidables. 55 días en Pekín pudo ser su obra maestra, pero un conflictivo rodaje obligó al productor, Samuel Bronston, a apartarle de la película. Aun así, el resultado es impactante, con escenas espectaculares. Una historia épica narrada con sobriedad. Posee un cuadro interpretativo de primer orden. Un clásico del cine de aventuras
Durante la sangrienta rebelión de los Bóxers en la China de 1900, dirigida contra la influencia creciente de los extranjeros, un grupo de hombres y mujeres pertenecientes a diez naciones resis-te durante 55 días (del 20 de junio al 14 de agosto) el asedio de los rebeldes bajo la dirección del americano Mayo Lewis (Charlton Heston), ayudado por el severo embajador británico (David Niven). La emperatriz Tsu Hai manifiesta que no aprueba la rebelión, pero en realidad la apoya, ya que ella también está en contra de los extranjeros. Todos los que padecen el encierro y los continuos ataques luchan juntos para sobrevivir, esperando el momento en que serán libera-dos. Durante el tiempo que pasan en la ciudad, respondiendo a los ataques de los fieros chinos, el americano y el británico entran en relación con una atractiva condesa rusa (Ava Gardner).