About Schmidt. EE UU, 2002 (120 m.). Director: Alexander Payne. Intérpretes: Jack Nichol-son, Kathy Bates, Hope Davis.
Con el siempre interesante protagonismo de Jack Nicholson (premiado con un merecidísimo Globo de Oro) y el buen guión de Alexander Payne y Jim Taylor, se presenta esta ácida refle-xión sobre la gente corriente vista a través de los ojos de un jubilado cascarrabias que necesitará explotar para librarse de toda una existencia poblada por los fantasmas de la frustración y cuya misión en la vida es impedir a toda costa el matrimonio de su hija. A propósito de Schmidt quizá se quede a medio camino en su intento de sátira corrosiva y agridulce, pero es un filme más que sólido, engrandecido por el apabullante trabajo de un Jack Nicholson sobrio, autocon-tenido, que carga en su mirada con el dolor de su personaje. “Material tan dramático y lúgubre adquiere una fluidez, una complejidad y una gracia notables en manos de un director que sabe alternar las luces y las sombras, explotar el lado cómico de situaciones trágicas, combinar la piedad con la sorna, el realismo con el humor negro. Alexander Payne dispone de un transmisor excepcional de esas sensaciones, de un Nicholson en permanente estado de gracia que enrique-ce al personaje hasta extremos geniales, que lo hace patético y adorable, cercano y conmovedor, jocoso y profundamente humano. Interpretación comparable a la que logró en la preciosa co-media Mejor imposible; te hace reír, te emociona, te enamora” (Carlos Boyero).
Warren Schmidt (Jack Nicholson) se encuentra en varias encrucijadas al mismo tiempo. Para empezar, se acaba de jubilar tras trabajar durante toda su vida en la empresa de seguros y ahora se siente completamente perdido. Además, su única hija Jeannie (Hope Davis) está a punto de casarse con un necio. Y su mujer Helen, con la que llevaba 42 años casado, ha muerto repenti-namente. Sin trabajo, ni mujer ni familia, Warren intenta desesperadamente dar algún significa-do a su vida, con una trayectoria de lo más corriente. Emprende un viaje de autodescubrimiento y explora sus raíces cruzando el estado de Nebraska en la caravana en la que pensaba recorrer el país en compañía de su mujer. Su destino final es Denver, donde espera salvar las diferencias que le separan de su hija llegando pronto para ayudarle con los preparativos de la boda. Por desgracia, no soporta a su futuro marido – Randall (Dermot Mulroney) – un vendedor de col-chones de agua profundamente mediocre. Y lo que es peor, a Warren le horroriza el comporta-miento liberal de sus futuros consuegros (Kathy Bates y Howard Hesseman). Rápidamente se convencerá de que su nueva misión en la vida es impedir el matrimonio de su hija. A lo largo de su viaje Warren cuenta sus aventuras y comparte sus impresiones, de forma epistolar, con un inesperado nuevo amigo y confesor – Ndugu Umbo – un niño huérfano de seis años, de Tanza-nia, al que Warren apadrina por 22 dólares al mes a través de una organización que se anuncia en la televisión. En estas largas cartas llenas de una vida de cosas no expresadas, Warren em-pieza, quizás por primera vez, a conocerse a sí mismo y la vida que ha llevado.