The fast and the furious: Tokyo drift. EE UU, 2006 (99 minutos). Director: Justin Lin. Intérpre-tes: Lucas Black, Lil Bow Wow, Nathalie Kelley.
Después de obtener una nominación al premio del jurado en Sundance por Better luck tomo-rrow, Justin Lin dirigió esta tercera entrega de la serie A todo gas, que reincide en el destrozo de coches, la nimiedad visual y el descalabro argumental. Eso sí, los actores poseen buenos abdo-minales y son todos bellísimos. Ver el filme sin sonido es más divertido y evita devastaciones auditivas. Más carreras ilegales, más acción y escaso argumento para un filme destinado a los amantes del tunning y la velocidad.
Sean Boswell es un chico que cree haber encontrado su papel en la vida, el de alocado piloto de carreras callejeras. Las carreras le permiten huir de un hogar donde no es feliz y del mundo su-perficial que le rodea, pero también llaman la atención de la policía. Para no acabar en la cárcel, a Sean no le queda más remedio que pasar una temporada con su padre, al que apenas conoce, un militar de carrera destinado en Tokio.