EE UU, 1996 (104 minutos). Director: Robert Rodríguez. Intérpretes: Harvey Keitel, George Clooney, Quentin Tarantino, Juliette Lewis.
Después de trabajar juntos en Desperado y Four rooms, Robert Rodríguez y Quentin Tarantino volvieron a unir fuerzas para dar vida a esta trepidante cinta de acción, en la que se suman el extraordinario estilo visual de Rodríguez y los potentes diálogos de Tarantino, amén de unas espléndidas interpretaciones por parte de un reparto lleno de energía y con actores como Harvey Keitel. Para otros, es una película desmesurada y gamberra: su primera parte funciona como un thriller en toda regla –con el trepidante e ingenioso toque “tarantino”–, pero de pronto la cosa cambia y se hace presente el desmadre en forma de terror vampírico. “Eso sí, con ganas de mu-cha juerga y poca seriedad” (Miguel Ángel Palomo). Abierto hasta el amanecer resulta diver-tida sólo si se tienen muchas ganas de juerga. Lo mejor, algunos diálogos y el hipnótico, sinuoso y sexy baile de Salma Hayek con la serpiente.
Dos hermanos llamados Seth (George Clooney) y Richie (Quentin Tarantino) han cometido un atraco a un banco y asesinado a un buen puñado de personas. Perseguidos por la policía y con la intención de llegar a México, en donde tienen previsto un contacto, secuestran a Jacob Fuller (Harvey Keitel), pastor que ha perdido la fe, y sus dos hijos, Kate (Juliette Lewis) y Scott (Er-nest Liu), con los que tienen intención de atravesar la frontera y emprenden un viaje en su ca-mioneta. Una vez atravesada la frontera, pasarán la noche en la Teta Enroscada, que, aparente-mente, es un delicioso local, pero en realidad es un siniestro garito, lo mismo te sirven tequila que sangre de un cliente despistado…