España, 1997 (114 minutos). Director: Alejandro Amenábar. Intérpretes: Eduardo Noriega, Pe-nélope Cruz, Chete Lera, Najwa Nimri.
Después de la premiada Tesis y justo antes de dar el gran salto a Hollywood con Los otros, Amenábar se inventó esta fascinante mezcla de melodrama, intriga y ciencia-ficción, versión libre del mito de la bella y la bestia, protagonizada por un impresionante Eduardo Noriega, y orquesta un obsesivo mosaico de apariencias y engaños para jugar con la realidad y el sueño de modo asfixiante. Aunque algo confuso narrativamente, Amenábar demuestra que le sobra talen-to para resolver holgadamente la situación y juega con la dualidad realidad-ficción con una fa-cilidad asombrosa, logrando un sólido y potente ejercicio de ritmo narrativo. El logro final es una película suavemente lírica, dotada de una ambición cinematográfica que no es habitual en-tre los más jóvenes realizadores cinematográficos. En el año 2001 se rodó en Estados Unidos Vanilla Sky, un remake en inglés de Abre los ojos, en el que Penélope Cruz volvió a interpretar el papel de Sofía.
César (Eduardo Noriega) es un chico guapo y rico al que le gustan mucho las mujeres pero muy poco el compromiso. Vive en una lujosa casa de su propiedad en la que organiza lujosas fiestas. Una noche, en la fiesta de su cumpleaños, su mejor amigo, Pelayo (Fele Martínez), le presenta a su bella amiga Sofía, de la que se enamora. Nuria (Najwa Nimri), una antigua amante de César, movida por los celos provoca un accidente de coche en el que ella fallece y César queda com-pletamente desfigurado. A partir de ese momento su vida cambia por completo, convirtiéndose en una horrible pesadilla. Sofía le deja y entra en una profunda depresión. Pero un buen día So-fía vuelve con él y las cosas empiezan a mejorar: incluso su cara vuelve a ser reconstruida tras una milagrosa operación. Pero las dichas duran poco, pues Sofía desaparece y en su lugar está… ¡Nuria!, diciéndole que ella siempre fue Sofía. César empieza a angustiarse. Pelayo y la policía dan la razón a Nuria, pero sus recuerdos no. César empieza a volverse loco porque ya no sabe si Nuria murió o no, cuándo Sofía es Sofía o si todo sucede porque él sencillamente está trastor-nado.