España, 2010 (105 m.). Director: Eugenio Mira. Intérpretes: Bárbara Goenaga, Eduardo Norie-ga, Martina Gedeck, Félix Gómez, Sergi Mateu.
Cruza intriga, febril drama romántico, fantasía y terror. Tiene prácticamente todos los elementos para ser una gran película de género, pero sus errores convierten lo ambicioso en descabellado. Un confuso prólogo, una estructura narrativa con innecesarios saltos en el tiempo y numerosos flecos sueltos. Apenas un par de buenos instantes no compensan tanto circunloquio. Ni la trama ni la mayoría de los intérpretes están a la altura de las aspiraciones del filme. Todo en la película resulta raro, inclasificable, enrevesado: la combinación de géneros, ciertas reacciones de los per-sonajes que conforman el triángulo sentimental y su propia atmósfera, empapada de un romanti-cismo en ocasiones algo empalagoso.
En la Barcelona del siglo XIX, la joven Joana Prats (Bárbara Goenaga) sufre agnosia, una ex-traña enfermedad neuropsicológica que afecta a su percepción. Aunque sus ojos y sus oídos es-tán en perfectas condiciones, su mente no interpreta bien los estímulos que recibe a través de ellos. Única conocedora de un secreto industrial guardado por su padre, será víctima de un si-niestro plan urdido para extraerle esa valiosa información aprovechando su confusión sensorial. Durante el complot, dos personajes cercanos a ella jugarán un papel crucial: Carles (Eduardo Noriega), prometido de Joana y mano derecha de su padre, y Vicent (Félix Gómez), un joven e impulsivo criado de la mansión Prats.