EE UU, 1997 (115 m.). Director: Wolfgang Petersen. Intérpretes: Harrison Ford, Gary Oldman, Glena Close.
Unos terroristas secuestran el avión del presidente de EE UU. En tierra se plantea un dilema: la vicepresidenta de los Estados Unidos debe considerar si admite la muerte de unos pocos pasaje-ros (aunque entre ellos esté la familia del propio Presidente de los Estados Unidos) o si cede ante las peticiones de los terroristas. En el aire, los secuestrados comenzarán a luchar por sus vi-das. Tras los infructuosos esfuerzos de la diplomacia, el aguerrido mandatario, él solito, se en-carga de acabar con el complot y poner a buen recaudo a los demás pasajeros. El encargado de dar vida al protagonista es, en un papel que domina con soltura, Harrison Ford. Por lo demás, un convencional ejercicio de intriga y acción.
Un grupo de terroristas rusos se hacen pasar por periodistas y secuestran el avión en el que viaja el Presidente de los Estados Unidos y exige la liberación de un despiadado general ruso, Ale-xander Radek, que fue detenido tres semanas antes del secuestro por anunciar públicamente que iba a suprimir la democracia en Kazajistán y que instauraría un régimen comunista en el país.