PELÍCULA: Al borde del abismo

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Man on a Ledge. EE UU, 2012 (102 m.). Director: Asger Leth. Intérpretes: Sam Worthington, Elizabeth Banks, Jamie Bell, Edward Burns, Anthony Mackie, Ed Harris.

Malas críticas en EE UU. En España variadas. Thriller satisfactoriamente tramposo y rebosante de intensidad y funambulismo escénico. A la media hora, uno ya desea que el héroe salte, se rompa la crisma… y a por una cerveza. Sin embargo, para otros es un complejo puzzle bien traba-jado, con un ritmo tan incesante e intenso que te mantiene colgado de la cornisa (o del abismo) desde el primer instante hasta el último suspiro. “Una pieza de género enérgica y absorbente, pero, sin duda, demasiado ortodoxa” (Jordi Costa).
Nick Cassidy (Sam Worthington) es un ex policía que ingresa en la cárcel tras ser acusado de cometer un crimen en el que asegura no haber participado. Se escapa de la cárcel y se dirige al Hotel Roosevelt de Nueva York desde unas de cuyas cornisas amenaza con tirarse. Esto desata una auténtica vorágine de medios, pero también pone en una situación comprometida a Lydia Spencer (Elizabeth Banks), una activa negociadora del departamento de policía de Nueva York, que trata de convencerlo para que salga de la cornisa, mientras tiene que vérselas con un rival del departamento (Edward Burns), que cree que ella tiene un conflicto de intereses. Sin embar-go, cuanto más tiempo pasa Lydia intentando llegar a la raíz del problema de Cassidy, más se da cuenta de que este ex policía podría albergar segundas intenciones al crear tal revuelo. Su comportamiento tal vez sea una estratagema para despistar a las autoridades mientras su her-mano (Jamie Bell) y su novia llevan a cabo un importante atraco. De hecho, la ciudad entera es-tá a punto de quedarse paralizada, incluidos ciertos individuos muy nerviosos que guardan grandes secretos, como un un poderoso empresario (Ed Harris) y sus tejemanejes. A medida que se van descubriendo nuevas piezas del puzle en el transcurso de la atrevida maniobra de Cas-sidy, de pronto la historia de un policía caído en desgracia que intenta demostrar su inocencia se convierte en algo decididamente más revelador. Al final, resulta haber mucho más en juego que la posibilidad de que un hombre subido a una cornisa pueda sencillamente perder el equilibrio.