Bringing out the Dead. EE UU, 1999 (121 m.). Director: Martin Scorsese. Intérpretes: Nicolas Cage, Patricia Arquette, John Goodman, Marc Anthony, Cliff Curtis.
Al límite, penosa traducción del título original Bringing Out the Dead (Sacando fuera a los muertos), es una de las películas menos valoradas de Martin Scorsese, que regresa a las calles de Nueva York, pero esta vez desde otro punto de vista. El realizador se acerca en esta ocasión a las avenidas de la Gran Manzana a través de las ambulancias de los servicios de urgencias en una ciudad de dimensiones tales que resultan inabarcables. Ha contado con un soberbio guión de Paul Schrader –uno de sus colaboradores habituales, con quien ha trabajado en La última tentación de Cristo, Toro salvaje o Taxi Driver–, que parte de una novela de Joe Connelly. El protagonista principal de la historia es un atormentado Nicolas Cage, que aborda un papel dra-mático de gran entidad. Al límite se convierte pronto en un relato que gira en torno al complejo de culpa y la posibilidad de la redención; también en un filme febril que agita al espectador y lo sumerge en el desasosiego mientras se acerca a un día cualquiera en la vida de un hombre que conduce una ambulancia por las calles de Nueva York. Un hombre, quizá como tantos otros, que convive con la desolación y busca un atisbo de esperanza. Scorsese vuelve a retratar con crudeza y realismo un universo humano repleto de seres marginales (prostitutas, indigentes, ena-jenados, narcotraficantes, suicidas), personajes que deambulan peligrosamente entre la vida y la muerte, entre la luz y la sombra, entre cantos religiosos –la imaginería y referencias a asuntos religiosos es constante– y música de discoteca, entre el placer y el desierto… El filme cuenta, además, con un jugoso añadido, el inteligente sentido del humor que empapa la acción.
Suenan las sirenas y parpadean las luces, una ambulancia de la ciudad de Nueva York corre a toda velocidad a medianoche. Sus conductores son paramédicos trabajando el turno nocturno, hombres que diariamente ven cara a cara a la muerte y a los moribundos. En este ambiente, Frank Pierce (Nicolas Cage), uno de esos paramédicos conductores de ambulancias destinado a la asistencia nocturna de la Gran Manzana, vive atormentado por la muerte de una joven a la que sus servicios no consiguieron mantener con vida.