PELÍCULA: Ali

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EE UU, 2001 (160 m.). Director: Michael Mann. Intérpretes: Will Smith, Jamie Foxx, Jon Voi-ght, Mario van Peebles.

Mucho más que un boxeador, Muhammad Ali, antes Cassius Clay, es uno de los iconos de una década convulsa. Ali fue un símbolo en el que se encarnaban las esperanzas de los desfavoreci-dos. Sus combates, tanto fuera como dentro del ring, le hicieron conocer todos los lados de la vida. Uno de los deportistas más controvertidos de todos los tiempos y cuya influencia en la sociedad del momento se extendió mucho más allá de los cuadriláteros. Un campeón del mundo desposeído de su título tras negarse a combatir en Vietnam; un campeón que enarbolaba la ban-dera de la lucha negra. También un ególatra agresivo y desconcertante. Todos los rostros y las contradicciones de Ali se hacen carne en Will Smith, que logra transformarse literalmente en su arrollador personaje, trabajo que le valió una merecida candidatura al Oscar. Mientras Michael Mann (El último mohicano y Heat) se pierde en efectismos visuales, es el portentoso trabajo de Will Smith lo que permite que Alí viva ante el espectador. Un reparto coral excelente logra sos-tener por sí sólo una película bien producida, correctamente escrita, pero de escasa ambición por parte del director, Michael Mann, cuya cámara se queda en el umbral de un suceso vivísimo, grabado en la memoria del siglo XX, pero sin penetrar en él más que a través de lo que da a la pantalla la composición de Will Smith, que no es poca cosa, pero que no basta. La materia histó-rica narrada está por encima y desborda el cauce narrativo que elabora Mann. El qué no cabe en el cómo.
Cassius Clay Jr., comenzó su carrera para hacerse un nombre entre los grandes del boxeo en 1960, cuando ganó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Roma. A partir de entonces se pasó al boxeo profesional, con la única intención de convertirse en campeón del mundo lo antes posible. No lo tuvo fácil, pero lo hizo. Guiado por Malcolm X se convirtió al Islam, y se pasó a llamar Muhammad Ali. Esta posición incomodó considerablemente al Gobierno del los EEUU. A continuación, Ali se opuso a ingresar en el Ejército para combatir en la guerra del Vietnam, contra hombres que jamás le habían causado daño alguno, y contra los que no tenía nada. A causa de su negativa, el Gobierno le condenó a cinco años de prisión, le retiró su título de Cam-peón del Mundo, y le prohibió luchar como profesional durante los cuatro años siguientes. Con más coraje que nunca, emprendió su ascensión a la gloria, un camino que culminó el 30 de octu-bre de 1974, fecha en la que se enfrentó a George Foreman en Kinshasha, ante 60.000 especta-dores en el llamado Rumble in the Jungle: el combate del siglo.