EE UU, 1997 (104 m.). Director: Jean-Pierre Jeunet. Intérpretes: Sigourney Weaver, Winona Ryder, Dominique Pinon, Ron Periman.
Doscientos años después de morir víctima del ataque de un alienígena, la teniente Ellen Ripley vuelve a.la vida tras ser clonada por un grupo de científicos en esta resurrección de la famosa serie de ciencia-ficción inaugurada en 1979 por Ridley Scott (Blade runner). Jean-Pierre Jeunet había ofrecido, junto con Marc Caro, dos maravillas como las originales Delicatessen y La ciu-dad de los niños perdidos y director de la simpatiquísima Amelie. Fue entonces cuando viajó, ya en solitario, a Hollywood. para encargarse de donar a la teniente Ripley, de nuevo encarnada en Sigourney Weaver, y enfrentarla a nuevos peligros. Jeunet aprendió pronto dónde estaba, en lucha contra los productores estadounidenses. Sin embargo, y aunque denostada en su día, esta cuarta entrega de la serie contiene algunos de sus mejores momentos, gracias a la estética dura y sombría del cineasta, a un marcado gusto por los detalles crueles y a la participación de algunos de los actores fetiche de Jeunet, como Dominique Pinon y Ron Periman. Sorprende por ser qui-zá la más sanguinaria, brutal, sórdida y agresiva, pero le falta fascinación.
Más de doscientos años después de su muerte, Ripley (Sigourney Weaver) es resucitada em-pleando técnicas avanzadas de clonación con el objetivo de recuperar a la reina alien que lleva-ba en su cuerpo antes de morir. Pero el ADN de Ripley se ha mezclado con el de la Reina Alien durante el proceso y Ripley comienza entonces a desarrollar ciertas características del peligroso alienígena. La resurrección de Ripley está llena de sorpresas para sus creadores, y pronto, el ho-rror se apodera de la nave. Los aliens han vuelto.