PELÍCULA: Amanece, que no es poco

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España, 1988 (105 minutos). Director: José Luis Cuerda. Intérpretes: Aurora Bautista, Cassen, Antonio Resines, Luis Ciges, Gabino Diego, Chus Lampreave.

Delirante narración convertida hoy en película de culto. Después de despuntar en el panorama cinematográfico nacional con El bosque animado, José Luis Cuerda rodó aquí su película más personal dando rienda suelta a su peculiar sentido del humor. Mitad costumbrista, mitad absur-da, la cinta narra la vida de un pueblecito de Albacete, con sus habitantes, completamente des-quiciados, y sus problemas. Se trata de una película coral de humor absurdo, con un guión su-rrealista repleto de situaciones entre lo naif y lo grotesco. Esta surrealista y divertidísima pelícu-la es una obra maestra de la comedia delirante, un canto a la imaginación desatada y un com-pendio de secuencias tan absurdas como jocosas. Apenas hay guión, pero no importa; en ese maravilloso pueblo de la Mancha que venera a Faulkner la lógica se ahoga entre carcajadas. Ex-celente reparto para un filme que, pese a su calidad, no contó en su estreno con el beneplácito del público.
Un ejemplo de surrealismo: el médico le explica al hijo de un paciente:
– ¡Se te está muriendo divinamente, te lo juro! Tenía ganas de que vinieras para poder decírtelo. Puedes estar orgulloso, ¡de verdad!, de los años que llevo de médico nunca había visto a nadie morirse tan bien como se está muriendo tu padre. Qué irse, qué apagarse, con qué parsimonia. Estoy disfrutando que no te lo puedes ni imaginar…
– ¿Y él sufre?
– Por fuerza, seguro que sí, ¿no ves que se le está yendo la vida?
Teodoro es un joven ingeniero español que trabaja como profesor en la Universidad de Oklahoma y regresa a España para disfrutar de un año sabático. Descubre al llegar que Jimmy, su padre, ha matado a su madre. Para compensarle la pérdida y para poder realizar viajes de pla-cer juntos, Jimmy le ha comprado una moto con sidecar a Teodoro. Padre e hijo llegan a un re-moto pueblo de la montaña. El pueblo parece vacío pero en realidad es que todos los vecinos, menos el negro Ngé Ndomo, están en misa, como cada día del año. El cura se da tal maña con la liturgia que no hay fiel que quiera perderse el espectáculo. Jimmy y Teodoro van descubrien-do las peculiaridades de pueblo y de sus habitantes y tienen ocasión de participar en las eleccio-nes generales que se celebran cada año en las que se eligen, por rigurosa votación, los cargos de alcalde, cura, maestro, puta, marimacho en período de prueba y seis adúlteras. Además de sus extraños habitantes el pueblo está ahora repleto de visitantes: un grupo de estudiantes de la Universidad norteamericana de Eaton, unos meteorólogos belgas, un grupo de disidentes de los Coros del Ejército Ruso, invasores camuflados del pueblo de arriba…