Le fabuleux destin d’Amélie Poulain. Francia, 2001 (120 m.). Director: Jean-Pierre Jeunet. Inté-rpretes: Audrey Tautou, Mathieu Kassovitz, Rufus, Yolande Moreau, Artus de Penguern.
El director de las iconoclastas Delicatessen y La ciudad de los niños perdidos, Jean-Pierre Jeu-net, después de su aventura americana con Alien resurrección, volvió al cine francés para reali-zar esta deliciosa y multipremiada comedia, un compendio de imaginación y de amor por las imágenes. Protagonizada por Audrey Tautou, actriz que se convirtió en toda una estrella inter-nacional gracias a este gran papel, la cinta muestra la vida de la peculiar Amelie Poulain, una joven que ha suplido la falta de cariño con una imaginación desbordante. Amélie desborda la pantalla con la creación de un impagable universo de fantasía, en algunas ocasiones cercano al cartoon, en otras abrazando el melodrama. Y persigue a una joven cuyos ojos enamoran hasta al espectador más reacio. Imprescindible.
Amélie, que creció aislada del resto de los niños por decisión de su padre, no es una chica como las demás. Ha visto a su pez de colores deslizarse hacia las alcantarillas municipales; a su madre, mujer de naturaleza inestable y nerviosa, morir en la plaza de Notre-Dame; y a su padre, de ten-dencias antisociales, dedicar todo su afecto a un gnomo de jardín. Todo ello hace que la niña desarrolle una inusual y activa imaginación. De repente, a sus veintidós años, descubre su obje-tivo en la vida: arreglar la vida de los demás. A partir de entonces, inventa toda clase de estra-tegias para intervenir, sin que se den cuenta, en la existencia de varias personas de su entorno. Entre ellas está su portera, que pasa los días bebiendo vino de Oporto; Georgette, una estanque-ra hipocondríaca: o “el hombre de cristal”, un vecino que sólo ve el mundo a través de la repro-ducción de un cuadro de Renoir.