EE UU, 1935 (90 m.). Director: Clarence Brown. Intérpretes: Greta Garbo, Frederic March, Freddie Bartholomew, Maureen O’Sullivan, Basil Rathbone, May Robson.
Greta Garbo, a punto de retirarse, retoma el personaje –centro de la pasión amorosa escrita por León Tolstói– que ya había interpretado en el cine mudo. La más importante de las numerosas adaptaciones que de la novela de Leon Tolstoi se ha realizado en la pantalla grande, principal-mente por el lujo derrochado en la producción de David O. Selznick, la gran capacidad del di-rector Clarence Brown para la creación de una atmósfera desdichada y sensible y por la sublime interpretación de Greta Garbo, rodeada de grandes nombres del cine como Fredrich March (amante de Ana), Basil Rathbone (magistral en su papel de marido ultrajado), May Robson, Maureen O’Sullivan o el pequeño Freddie Bartholomew. Aun así, La Divina los sobrepasa con una actuación repleta de matices remarcados (como su bajada del tren) por su excepcional físi-co.
Ana Karenina (Greta Garbo), esposa de Karenin (Basil Rathbone), un alto funcionario de San Petersburgo y madre de Sergei (Freddie Bartholomew), viaja desde San Petersburgo a Moscú para visitar a su hermano Estiva. En el trayecto entablará conversación con la condesa Vronsky (May Robson) y posteriormente con su hijo Alexey (Fredrich March). Este, un joven y apuesto oficial, se enamora perdidamente de Anna y esta, tras una lucha interna, establece relación con él. En la estación de tren donde se conocieron, un guardavías murió arrollado por un tren, y An-na interpretó este hecho como un mal augurio. El marido de Anna se niega a concederle el di-vorcio y ellos mantienen la relación. Esta relación indiscreta arruina su matrimonio y posición en la sociedad rusa del siglo XIX que los margina; y hasta se le prohíbe ver a su hijo Sergei (Fred-die Bartholomew).