PELÍCULA: Anatomía de un asesinato

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Anatomy of a murder. EE UU, 1959 (153 m.). Director: Otto Preminger. Intérpretes: James Stewart, Lee Remick, Ben Gazzara, Arthur O’Connell, George C. Scott, Eve Arden, Kathryn Grant, Joseph N. Welch.

Dirigida por Otto Preminger en un momento culminante de su carrera, justo en el intervalo entre Laura y Éxodo, los dos trabajos más llamativos del director centroeuropeo. El maestro Premin-ger adapta una aburrida novela de Robert Traver y la convierte en un relato absorbente, en una de las películas de juicios criminales más aclamadas de la historia del cine, con un James Ste-wart realmente pletórico dando vida a un hombre de leyes, respaldado por la irrupción de jóve-nes promesas del momento como Ben Gazzara, Lee Remick o George C. Scott. La acción se sitúa en un tribunal en el que convergen un buen número de extraños y variopintos personajes que intentan aclarar un misterioso asesinato, a la par que reflejarán todo tipo de emociones hu-manas, desde los celos a la rabia. La puesta en escena alterna crispación y placidez, y una mag-nífica partitura jazzística de Duke Ellington preside las imágenes. Obtuvo siete nominaciones a los Oscar, entre ellos a la mejor película y al mejor actor principal (James Stewart), pero para su desgracia no pudo obtener ninguna al competir con una arrasadora Ben-Hur que batió todos los records conocidos.
Paul Biegler (James Stewart) no ha sido reelegido para el cargo de fiscal, y ahora se dedica más a la pesca que a su despacho de abogado. Sin embargo, se hace cargo de la defensa de un te-niente de la base militar local, el turbio teniente Frederick Manion (Ben Gazzara), que es acusa-do de homicidio en la persona del propietario de un bar que ha violado a su provocativa mujer (Lee Remick). En este caso a Biegler, que cuenta con la inestimable colaboración de su amigo y consejero Parnell McCarthy (Arthur O’Connell), todo se le pone en contra: no sólo debe enfren-tarse a su peculiar pareja de clientes sino también al brillante fiscal Dancer (George C. Scott), de manera que necesitará toda su inteligencia e imaginación para llevarlo a buen término.