PELÍCULA: Ángeles con caras sucias

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Angels With Dirty Faces. EE UU, 1938 (97 m.). Director: Michael Curtiz. Intérpretes: James Cagney, Humphrey Bogart, Pat O’Brien, The Dead End Kids, Ann Sheridan.

Con un presupuesto escaso pero con la calidad de un director como Michael Curtiz (Casablan-ca) se presenta este sobresaliente exponente del cine negro de gánsteres. El filme cuenta las an-danzas de dos hombres que crecieron juntos pero que eligieron caminos muy diferentes: uno tomó el sacerdocio y el otro se convirtió en un gánster. Sin duda, el gran atractivo de la película es el duelo interpretativo Cagney-Bogart.
Rocky Sullivan y Jerry Connelly son dos pequeños delincuentes juveniles. Un día son sorpren-didos mientras intentan robar unas estilográficas en un vagón de tren. Mientras Jerry consigue huir, Rocky es detenido. Tras múltiples salidas y entradas en prisión, Rocky acaba convirtiéndo-se en un gángster. Mientras tanto, Jerry acaba convirtiéndose en el padre Connolly, un sacerdote católico, que trata de salvar de la delincuencia a los jóvenes del barrio. Tras un periodo en la cárcel, Rocky sale libre. Pretende recuperar 100.000 dólares de un atraco anterior, y que están en manos de su anterior socio, Jim Frazier. Pero éste le da largas, puesto que ahora trabaja para Mac Keefer, uno de los jefes mafiosos de la ciudad. Las cosas se van complicando, puesto que Rocky por una parte se convierte en el ídolo de los jóvenes a los que el sacerdote pretende re-dimir y por otra acaba matando a Frazier y Keefer. Tras ser detenido es condenado a muerte. En un gesto de nobleza, y a petición de su viejo amigo Connelly, implora perdón y finge cobardía ante la silla eléctrica, con el objetivo de ser despreciado por los jóvenes y que de ese modo no le tomen como modelo.