Assault on precinct 13. EE UU, 1976 (90 m.). Director: John Carpenter. Intérpretes: Austin Stoker, Darwin Joston.
Una aclamado thriller de acción de serie B. Una comisaría, delincuentes y policías en su interior y una turba de malvados que pretende entrar a la fuerza son sus mínimos elementos. Un brutal crescendo de tensión y un derroche de imaginación narrativa, sus señas de identidad. John Car-penter siempre viaja a contracorriente. Su cine podrá gustar más o menos, pero se le podrá re-prochar cualquier cosa salvo ser un cineasta acomodado. Con sólo 26 años ya se atrevía a reela-borar, en clave urbana, una leyenda como Río Bravo (1959) de Howard Hawks; de ese modo, el larguísimo clímax final del film con los policías encerrados en la comisaría y la pandilla de de-lincuentes acribillándolos sin compasión es una referencia directa al acoso que sufren John Wayne, Dean Martin y Walter Brennan cercados por los malos en la oficina del sheriff. También se ha querido ver una referencia a La noche de los muertos vivientes (1968), de George A. Ro-mero, que disfruta de un remate similar, y donde el papel de los zombis lo tomarían los delin-cuentes; y es que, pese a tratarse, en apariencia, de un mero film policial, la tensión y densidad que se alcanzan equipara a esta excelente película con una cinta de terror. Así, Carpenter entre-gaba un filme que jugaba con ciertos códigos del western para convertirse de repente en una pe-lícula de terror. Posee el film una de las escenas más atroces que hayan sido ofrecidas en pelícu-la alguna, como es el frío y despiadado asesinato de la niña que va a comprar un helado. Estu-penda simbiosis de terror, intriga y western. Excelente banda sonora, conseguida atmósfera y cuidados personajes. “Una de las películas mejores de serie B” (Guillermo Cabrera Infante).
Un policía de Los Angeles recibe su primer destino en una comisaría que está siendo trasladada a un nuevo edificio. Nada parece que vaya a turbiar la paz del lugar, hasta que un furgón poli-cial de prisioneros que estaban siendo trasladados a otra cárcel pide asistencia para pasar allí la noche, pues un prisionero está gravemente enfermo; en el furgón viaja un famoso criminal al que apodan “Napoleón Wilson” que tiene una personalidad irónica y perspicaz y un hombre de color con un fuerte caracter. A esta situación se añade la de un padre vengativo que ha matado a un miembro de un grupo local de pandilleros por haber matado a su hija pequeña, lo que hace que sus compañeros inicien la persecución del hombre hasta el edificio en el que quedan unos pocos agentes de policía, los reclusos y unas pocas municiones. La comisaría será rodeada por numero-sos pandilleros, muy armados y, con tal de vengar a uno de los suyos, dispuestos a matar dentro de ella a todo el mundo y quemarla si hace falta hasta reducirla a escombros. Ante el asalto de los criminales pandilleros, desaparecen las etiquetas y los seres humanos –los policías, las secre-tarias y los presos– se unen para sobrevivir a la amenaza que les aguarda.