8 mm. EE UU, 1998 (118 m.). Director: Joel Schumacher. Intérpretes: Nicolas Cage, Joaquin Phoenix, James Gandolfini.
Una película eficiente, aunque irregular; del habitualmente farsante Joel Schumacher (El clien-te), quien entrega ocasionalmente algún filme interesante. En esta ocasión, en la que pretende hacer un retrato del ser humano a través de sus miedos e inseguridades, no obliga a la cámara a hacer espasmos y narra con seriedad una compleja intriga policiaca que se adentra en el aterra-dor y execrable mundo de las snuff movies, filmes que muestran asesinatos, violaciones y toda clase de horrores reales. El resultado es un filme durísimo, no apto para todos los estómagos. Para dar forma a esta inquietante cinta, que se mete de lleno en el rincón más sórdido de la so-ciedad, el cineasta contó con el protagonismo del siempre correcto Nicolas Cage, acompañado por un acertadísimo Joaquín Phoenix.
Tom Welles es un detective privado que lleva una vida modesta y resignada junto a su esposa Amy y su pequeña hija Cindy. Dedica su tiempo a casos rutinarios hasta que una pequeña bobi-na de película da un giro total a su vida llevándole al aterrador rincón más oscuro de la socie-dad. Lo que Welles ha visto en la película comienza a perturbar su imaginación y su conciencia, y ayudado en su obsesión por Max, dependiente de una librería para adultos, aprenderá a ir más allá de sus peores pesadillas cuando caiga en la cuenta de lo mortal que puede ser una bobina de ocho milímetros. En su investigación del caso, Welles descubrirá un mundo sórdido de sexo, sangre y depravación más allá de lo imaginable y se esforzará por destapar una oscura trama de comercio ilegal de películas snuff, en las que aparecen violaciones y asesinatos reales vinculados a destacados personajes de la política y las finanzas.