Canadá. 2001 (172 m.). Director: Zacharias Kunuk. Intérpretes: Natar Ungalaaq, Sylvia Ivalu, Peter-Henry Arnatsiaq, Lucy Tulugarjuk, Madeline Ivalu, Paul Qulitalik.
Basada en una leyenda milenaria de un pueblo indigena canadiense, narra la historia de una maldición provocada por un diabólico chaman. Los malos espíritus provocaron un conflicto en-tre dos familias que saltó generación tras generación. Los actores resultan muy creíbles, los es-cenarios naturales son impresionantes y las escenas de la vida cotidiana componen un retrato sumamente fidedigno de la etnia de los esquimales, tan desconocida como fascinante. Hablada en lenguaje Inuktitut, lengua indígena de algunas tribus indias del norte de Canadá, obtuvo ex-celentes críticas por parte de todos los medios norteamericanos, sin excepción. Pero da la impre-sión de que el director pretende epatar por acumulación, sobre todo en materia de metraje, lo que lleva a que protagonista y espectador acaben agotados.
En el vasto ártico canadiense, el pueblo inuit ha vivido durante generaciones con una leyenda que ahora vuelve a la vida. En un tiempo en el que el mundo de los espíritus y del hombre com-parten una paz común, un chamán conjurará un hechizo de oscuridad para dividir a una tribu. Atanarjuat es el objeto de su ira: se apoderará de su mujer, matará a su hermano y lo condenará al exilio. Pero para un auténtico inuit no existen las distancias.