PELÍCULA: Bailando con lobos

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Dances with wolves. EE UU, 1990 (223 m.). Director: Kevin Costner. Intérpretes: Kevin Cost-ner, Mary McDonnell, Graham Greene.

Explosivo debut como director de Kevin Costner, que se arroja a un relato épico con el que in-tenta recuperar el espíritu de las viejas películas del Oeste. Pero Costner también elabora un fil-me de arraigado espíritu proindio que se convierte pronto en una crítica feroz a la intolerancia. Bailando con Lobos transcurre en 1860, época de grandes cambios históricos en los EE UU, cuando los colonos comenzaron a emigrar hacia el Oeste, a los territorios de los indios. El ci-neasta carga todas las secuencias con el peso de un profundo lirismo y hace explotar frecuentes fogonazos poéticos que engrandecen un filme extraordinario, que alterna con acierto un tono épico con otro intimista. Una buena fotografía y una gran banda sonora son algunas de las bon-dades que presenta este oscarizado filme, que pese a su innegable calidad perdió parte de su in-terés debido a una innecesaria duración. De todas formas, una cinta con bastantes alicientes en la que Kevin Costner, en su doble tarea de director-protagonista, reivindica las raíces del pueblo americano.
1860. Empujado por el deseo de conocer la última frontera antes de que ésta desaparezca, John J. Dunbar, soldado en las filas de la Unión, se dirige a un lejano puesto fronterizo donde, en-contrándose solo, entra en contacto con los Sioux. Entre ellos se encuentra, “en pie con el puño en alto”, una mujer blanca adoptada por la tribu cuando era niña. Poco a poco, Dunbar y los Sioux empiezan a sentir respeto y admiración mutua. La película describe la aceptación de Dun-bar por parte de la tribu, su emocionante historia de amor con la mujer blanca, su increíble amis-tad con los indios y, por fin, la decisión crucial que debe tomar al buscarse a sí mismo y que de-terminará su destino.