PELÍCULA: Banda aparte

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Bande à part. Francia, 1964 (95 m.). Director: Jean-Luc Godard. Intérpretes: Anna Karina, Claude Brasseur, Sami Frey, Louisa Colpeyn, Chantal Darget, Ernest Menzer.

Uno de los máximos exponentes de la corriente conocida como Nouvelle Vague. El film, que comienza siendo una comedia y acaba siendo una película de cine negro, narra la historia de tres personajes muy peculiares, en particular Odile (Karina), una joven soñadora y de personalidad bipolar que, a causa de su volubilidad, se verá en manos de dos granujas sin escrúpulos. Los pormenores de la historia están narrados por una voz en off que homenajea en evocación irónica a las películas americanas del cine negro, en especial de serie B. Jean-Luc Godard lleva a las ca-lles de París una historia propia del cine negro norteamericano y reimagina el género de gángs-ters deshilando una trama que es al mismo tiempo sentimental y despreocupada, romántica y melancólica. La personalidad de los personajes contiene curiosos vaivenes cíclicos, pasando de la ternura a la crueldad en cuestión de segundos.
Godard introduce segmentos de gran originalidad, como el minuto de silencio en la cafetería o la celebérrima secuencia del baile de los protagonistas, durante la cual la voz en off se encarga de describir sus pensamientos y estados de ánimo. Escena ésta recreada como homenaje por Taran-tino cuarenta años más tarde con los pasos muy parecidos de Michel Madsen en Reservoir Dogs, y especialmente, con el baile en el Jack Rabbit Slim’s Diner entre Uma Thurman y Travol-ta en Pulp Fiction. (No olvidemos que Jean-Luc Godard es uno de los directores más admirado por el propio Quentin y que Bande a Part es una de sus películas favoritas y que da nombre a su productora, A Band Apart). En definitiva, una película interesante y entretenida, aunque narra-tivamente sea algo ilógica en ocasiones, sencilla y espontánea. Simplemente encantadora.
Tres jóvenes (Odile, Arthur y Frantz) se conocen en clase de inglés e inmediatamente se hacen amigos. Los tres comparten su interés por la literatura criminal. Los dos chicos, inquietos e in-maduros, están retratados como niños que están jugando a ladrones. Odile, su objeto de deseo, no es más que una marioneta en las manos de estos dos gamberros, que la convencen para ayu-darles a llevar a cabo un robo en su propia casa. Sin embargo, aunque parece un golpe fácil, hay que trazar un plan para no cometer errores… La historia insinúa en todo momento la competen-cia tácita de los dos muchachos por obtener los favores sexuales de la chica. Las referencias al sexo y al contacto carnal también son constantes en los diálogos.