PELÍCULA: Barry Lyndon

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RU, 1975 (184 minutos). Director: Stanley Kubrick. Intérpretes: Ryan O’Neal, Marisa Beren-son, Patrick Magee, Hardy Krüger.

Tras haber visitado el siglo XXI con 2001: una odisea del espacio, el gran Stanley Kubrick re-trocede en el tiempo hasta el XVIII. Barry Lyndon no es sólo un insuperable alarde estético que el cineasta rodó íntegramente con luz natural, incluso en las secuencias de interiores, sino también una disección, de aliento trágico, de los motores del comportamiento humano y de las convenciones que premian la falsedad, el arribismo y la intolerancia en nombre de un pretendido orden social. Admirable y emotiva, hermosa y triste. 4 Oscar: fotografía, dirección artística, banda sonora adaptada, vestuario.
El joven Redmond Barry (Ryan O’Neal), huérfano de padre, es un joven irlandés, decidido a convertirse en un hombre rico e importante. Se ha enamorado de su prima, a la que también pre-tende el Capitán John Quin. Enfrentados en un duelo amañado, Redmond cree haber matado a Quin y huye a Dublin. Decide alistarse en el ejército inglés, donde empieza a desarrollar su enorme habilidad para sobrevivir. Un golpe de fortuna hace que, estando en Alemania, le surja la posibilidad de desertar; descubierto por el Capitán Potzdorf, del ejército prusiano, le ofrece la posibilidad de alistarse en el mismo o ser colgado por desertor; la elección es sencilla, una vez en el ejército prusiano tiene la fortuna de salvar la vida del Capitán Potzdorf, lo que le abre las puertas del servicio secreto Prusiano. Después conoce a un caballero que se dedica al juego, y que le enseña el arte de las cartas. Barry usa todas las estratagemas y mentiras para subir en la escala social y se casa con Lady Lyndon (Marisa Berenson), una rica condesa. Adopta ese nom-bre y con él, Barry Lyndon, se establece en Inglaterra, siendo un hombre rico e influyente. Sin embargo, con el tiempo su fortuna cambiará.