España, 1952 (75 minutos). Director: Luis García Berlanga. Intérpretes: José Isbert, Lolita Sevi-lla, Manolo Morán, Elvira Quintilla, Alberto Romea, Rafael Alonso, Manuel Alexandre.
Obra capital en la historia del cine español, un clásico que permanece, aún hoy, tan fresco como combativo: para muchos son los 75 minutos más importantes del cine español. Luis García Ber-langa dirigía por primera vez en solitario un largometraje, y, aunque intervinieron en el guión Juan Antonio Bardem y Miguel Mihura, existe un claro toque personal del director que se repe-tirá en todas sus obras: el humor de Berlanga. Sátira feroz y ácida de la posguerra, retrato social, irreverente crítica al Plan Marshall, prodigio de diálogos vivaces… También una obra que lleva el sello de las grandes comedias, en las que las carcajadas conviven con buenas dosis de amargura. Todo eso es Bienvenido, Mr. Marshall, una obra arrolladora, viva y estimulante. Cáustica farsa de la llegada de un imaginario Plan Marshall americano a España. Toda una metáfora sobre la España que se entregaba al poderío norteamericano. Crítica, humor y, por qué no, desencanto ante una España abandonada de la mano de Dios son los ingredientes justos que convirtieron este filme en la revelación, a nivel mundial, del cine español de la época. Pepe Isbert, inconmen-surable. Siempre resulta obligatorio volver a Villar del Río, el pueblo manchego que se disfraza de andaluz, con los espléndidos Manolo Morán y Pepe Isbert en cabeza, para esperar la llegada de los americanos, que traerán sinfín de regalos. Vista hoy, desde una perspectiva social por completo diferente, permanece tan fresca como combativa, a lo que ayudan, y mucho, los pro-digiosos diálogos de Berlanga y Juan Antonio Bardem. Aunque pasen cien años más, seguire-mos disfrutando con este cuadro costumbrista, retraro del mundo rural de posguerra.
Años 50. Villar del Río es un pequeño y tranquilo pueblo en el que nunca pasa nada. Sin embar-go, el mismo día en que llegan la cantante folclórica Carmen Vargas y su representante, se reci-be la noticia de la inminente visita de un comité del Plan Marshall (proyecto económico ameri-cano para la reconstrucción de Europa, del que España quedó excluida). La novedad provoca un gran revuelo entre la gente, y el bonachón alcalde del pueblo (Pepe Isbert) propone a los ve-cinos que se disfracen al más puro estilo andaluz para causar buena impresión a los americanos que vienen a repartir dinero. Nadie permanece impasible; todos sus habitantes sueñan con los americanos y con todo lo que les van a pedir cuando lleguen; así, cada cual descubre sus anhe-los. Pero… los americanos pasarán de largo.