Boogeyman. EE UU, 2005 (86 m.). Director: Stephen T. Kay. Intérpretes: Barry Watson, Emily Deschanel, Skye McCole Bartusiak, Lucy Lawless, Tory Mussett, Robyn Malcolm.
Una oportunidad de explotar los miedos nocturnos de los niños se pierde en este film de terror de segunda categoría. Tiene poco que ofrecer en términos de entretenimiento u originalidad. “Terror acústico. (…) La historia es infumable y la colección de clichés, interminable. (…) Sólo es ruido.» (Javier Ocaña).
A primera vista, Tim (Barry Watson) es un veinteañero normal y corriente. Tiene un trabajo aceptable y avanza con rapidez en su relación con su novia Jessica (Tory Mussett). Pero un mie-do intenso que le ha estado atemorizando desde su niñez, lo atormenta. Y aumenta día a día… Cuando Tim tenía ocho años ocurrió algo tremendo. Todas las noches, su padre le contaba un cuento al acostarlo. Muchas de aquellas historias estaban al borde del terror, para disgusto de su madre, pero Tim y su padre se aseguraban de que el dormitorio estuviera seguro antes de apagar la luz. Hasta aquella fatídica noche: mientras Tim observaba desde la cama, paralizado por el miedo, su padre fue violentamente absorbido por el armario y ya nunca más volvieron a verlo ni a saber de él. A Tim le aterroriza que algún día vuelva el Boogeyman y se lo lleve, como antes se ha llevado a muchos otros. Hasta ahora se las ha arreglado para evitarlo. Pero cuando Tim se ve obligado a viajar a casa de los padres de Jessica, todo empieza a desmoronarse. Después de tener un sueño inquietante con su madre (Lucy Lawless), Tim se despierta sudoroso, acurrucado en el suelo. Suena su móvil. Su madre ha muerto. Obligado a regresar al hogar de su niñez, una imponente y deteriorada casa de estilo gótico-victoriano en medio del campo. Tim intenta rela-jarse y disfrutar de un encuentro con la íntima amiga de su niñez, Kate (Emily Deschanel) y por un momento cree que todo está controlado. Pero cuando Tim revive el pasado, vagando por la casa oscura y vacía y rebuscando entre fotos viejas, le invaden los recuerdos y vuelve su miedo agobiante. Está seguro de ser observado por el mismo ser diabólico que le ha aterrorizado toda su vida. Tim se vuelve irracional y se siente engañado por todos, pero nadie puede salvarlo… ni salvarse. Sabe que el único modo de terminar con la pesadilla es enfrentarse a la presencia ma-ligna de una vez por todas.