EE UU, 1984 (132 minutos). Director: Terry Gilliam. Intérpretes: Jonathan Pryce, Robert de Niro, Katherine Helmond, Iam Holm, Bob Hoskins.
Terry Gilliam, líder espiritual de los Monty Python –el grupo de cómicos británicos que garanti-za grandes dosis de humor corrosivo en el que no se hacen prisioneros–, dirigió y escribió una sátira de 1984, de Orwell (aunque las salpicaduras literarias llegan hasta Philip K. Dick y Kaf-ka). Como en otras películas de Gilliam, la irregularidad es una de las marcas de la fábrica: tiene ciertos hallazgos cómicos geniales y otros que huelen un poco a refrito. En todo caso, éste es uno de sus mejores títulos y consigue sacarle mucho partido a un humor que, más que negro, es absolutamente siniestro. La creación de los escenarios en los que transcurre Brazil, un futuro angustioso en el que se mezclan los elementos más modernos con la cutrez más delirante, es uno de los puntos de la película.
En algún momento del siglo XX, en una sociedad acostumbrada al terrorismo, los ciudadanos son dirigidos desde el todopoderoso Ministerio de Información. Uno de sus funcionarios, hijo de una influyente dama, sueña con una mujer desconocida que resulta ser la vecina de Buttel, un hombre que el propio ministerio ha hecho desaparecer al confundirle con otro que no había pagado impuestos. Sam acepta un ascenso al departamento de obtención de información para poder localizar a la mujer de sus sueños.