PELÍCULA: Callejón sin salida

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Cul-de-sac. RU, 1966 (111 m.). Director: Roman Polanski. Intérpretes: Donald Pleasence, Jacqueline Bisset, Françoise Dorléac, Lionel Stander, Jack MacGowran, Ianin Quarrier.

Extraña, intensa, inquietante, una de las más originales y personales parábolas de Polanski sobre las relaciones humanas. Historia muy cercana al teatro del absurdo. La película suma los dramas psicológicos de diversos personajes, atrapados en historias trágicas y sin salida. Georges soporta mal su debilidad, las infidelidades de la esposa, la atracción que sienten Teresa y Dickie, el hu-millante sometiento que le impone Richard, la añoranza de Agnés, su antigua compañera, y la incapacidad de tomar las riendas de la casa. Richard, huesped convertido en amo de la casa, se halla incómodo e inquieto porque su salvación depende del apoyo que ha de recibir de su jefe, el Sr. Kalenbach, que nunca va a llegar. Albie está gravemente herido, se desangra lentamente y necesita atención médica urgente, imposible después del atraco fustrado a un banco que ha puesto a la policía tras ellos. Teresa, hastiada de la debilidad de Georges, puede encontrar un nuevo amante, pero no podrá librarse de su adicción a la promiscuidad y de su incapacidad para una relación de pareja. La historia que se cuenta, caótica, desmesurada e imprevisible, constitu-ye un reflejo crítico y amargo del vértigo del mundo actual y de sus efectos devastadores sobre las relaciones personales. El sentido del humor de Polanski siempre ha sido extraño. Esta vez se decanta por un tono esperpéntico que no impide a los actores elaborar unos trabajos cargados de intensidad. El guión, sencillo pero inteligente e imprevisible, desarrolla una histoira de persona-jes extremos, atrapados por el destino. Incorpora trazos singulares de humor negro y, en ocasio-nes, macabro. La interpretación de los protagonistas es brillante y convincente.
En el castillo de una isla aislada de Irlanda, que queda completamente aislado por el agua una vez que sube la marea, viven Georges (Donald Pleasence), un inglés pusilánime, y su mujer Te-resa (Françoise Dorléac) joven y hermosa, que se aburre terriblemente. Llevan casados 10 meses y mantienen una extraña relación de pareja. Él es un antiguo industrial inglés, que vendió sus activos para adquirir el castillo. Tímido, apocado y neurótico, es de carácter débil y vive some-tido a la esposa. Ella es francesa, ex-prostituta, caprichosa, tierna, ninfómana e infiel, y tiene como amante a Christopher (Ianin Quarrier), hijo de los vecinos más próximos. Una mañana de verano llega al lugar un extraño visitante, Richard (Lionel Stander), delincuente, que, después de un golpe frustrado, busca refugio para él y su compañero moribundo, Albie (Jack McGowran). Tras tentar el terreno, se apodera del lugar a punta de pistola y toma a Georges y Teresa como rehenes. Cuando el grupo se ve reducido a sólo tres componentes, las tensiones empezarán a sucederse para dar con las situaciones más cómicas e inverosímiles. Richard moles-tará seriamente a la pareja.