Road to perdition. EE UU, 2002 (117 m.). Director: Sam Mendes. Intérpretes: Tom Hanks, Paul Newman, Rob Maxey, Jude Law.
Después del éxito obtenido con American beauty, Sam Mendes confirmó su categoría como rea-lizador con este sobresaliente drama que bebe en las fuentes de los clásicos del cine negro. Desbordante de melancolía y tragedia, Camino a la perdición es una de las películas de gángs-ters más sombrías jamás hechas. Un filme sombrío y emotivo que cuenta la historia de un ase-sino a sueldo durante la época de la Depresión, cuya evocación, en plena “ley seca”, está muy lograda. El protagonista, después de la muerte de su esposa y su hijo pequeño por cuestiones relacionadas con su trabajo, emprende junto a su otro hijo un viaje de venganza y redención, azotado por explosiones de violencia y también de infinita ternura. Lo mejor, dentro de la buena tónica general, el espectacular duelo interpretativo de Tom Hanks y Paul Newman. “Obra maes-tra, (…) extraordinaria, reinventa el mejor cine negro sin traicionar los códigos de este glorioso género (…). Newman y Hanks bordan sus papeles” (Carlos Boyero).
En los oscuros años de la Gran Depresión, Michael Sullivan (Tom Hanks), un asesino a sueldo, se debate entre la lealtad inquebrantable a su jefe, el Sr. Rooney (Paul Newman), y su propia familia. Son tiempos duros en Rock Island, donde la mafia irlandesa impone su ley. La prohibi-ción sigue estando vigente y gángsters como Al Capone están en la cima de su poder. A pesar de todo, Michael Sullivan lleva una buena vida, pagada a base de violencia y de sangre. Tras el asesinato de su adorada mujer y del pequeño de sus hijos, ya nada es igual. Un día, inesperada-mente, el hijo de Sullivan, Michael Jr. (Tyler Hoechlin), que teme y adora a su padre a partes iguales, decide seguirle para saber en qué consiste exactamente su trabajo. Michael Sullivan, junto a su hijo, emprende un camino de venganza, redención y descubrimiento.