España, 2009 (108 m.). Director: Daniel Monzón. Intérpretes: Luis Tosar, Carlos Bardem, Al-berto Ammann, Antonio Resines.
Sin duda, una de las mejores películas españolas de los últimos años, como avalan sus ocho premios Goya (película, dirección y actor, entre otros), y toda una lección cinematográfica tanto por parte de su director, Daniel Monzón, como de su protagonista, un inconmensurable Luis To-sar, tan sutil como monumental, que borda el papel de Malamadre componiendo un personaje memorable, no sólo por cómo lo interpreta, sino por cómo logra que el público en la sala, la so-ciedad libre, consiga ver al ser humano que hay en todo recluso, aferrado a la violencia en nom-bre de sus principios. Un drama carcelario de obligada revisión. “Una de las mejores películas que ha hecho el cine español en mucho tiempo (…) Una narración tensa y compleja en la que to-do posee fuerza, suspense, desasosiego y veracidad. Pasa volando y perdura en el recuerdo. (…) Impresionante recital de Luís Tosar” (Carlos Boyero). Según otros, el filme se resiente con la presencia de algunos personajes huecos y de giros narrativos un tanto discutibles.
Juan (Alberto Ammann), funcionario de prisiones, se presenta en su nuevo destino un día antes de su incorporación oficial. Allí, sufre un accidente minutos antes de que se desencadene un motín en el sector de los FIES, los presos más temidos y peligrosos. Sus compañeros no pueden más que velar por sus propias vidas y abandonan a su suerte el cuerpo desmayado de Juan en la Celda 211. Al despertar, Juan comprende la situación y se hará pasar por un preso más ante los amotinados que están encabezados por el temible Malamadre (Luis Tosar) A partir de ese mo-mento, nuestro protagonista tendrá que jugársela a base de astucia, mentiras y riesgo, sin saber todavía qué paradójica encerrona le ha preparado el destino.