RU, 2012 (143 m.). Director: Sam Mendes. Intérpretes: Daniel Craig, Judi Dench, Javier Bar-dem, Ralph Fiennes, Naomie Harris, Bérénice Marlohe.
Skyfall es prácticamente todo lo que se podría esperar de un Bond del siglo XXI: con estilo pero no anticuada, respetuosa a la tradición pero modernizada, seria en su acción y relativamen-te compleja en sus personajes; una entrega inteligente y espectacular. Se siente más conectada a los problemas del mundo real que cualquier entrega anterior, a pesar de sus usuales escenas de acción rimbombantes. Skyfall reinventa con éxito a 007 en uno de los mejores Bonds de siem-pre. “Una catedral bondiana. Este ‘thriller’ es el psicoanálisis de Sam Mendes hecho gran espec-táculo. (…) Una nueva y radical reformulación del personaje” (Jordi Costa). “Bardem se come a Bond (…) en una interpretación (pese a la estrafalaria peluca rubia) sencillamente memorable (…) Gracias al tamaño inmenso de Bardem, Bond se descubre en su versión más depurada, febril y voraz” (Luis Martínez).
La última misión de James Bond (Daniel Craig) es un fracaso: no recupera el disco en el que están los agentes infiltrados en las redes terroristas; además, su compañera, la agente Eve (Naomie Harris), por orden de M (Judi Dench) hace un disparo que da a Bond en lugar de al malo, y en el MI6 se le cree muerto. Se revela la identidad de varios agentes secretos en distin-tos puntos del planeta y la sede del MI6 es atacada, obligando a M a trasladar su agencia. De-bido a estos sucesos, su autoridad y posición se verán amenazados por Mallory (Ralph Fien-nes), el nuevo Presidente del Comité de Inteligencia y Seguridad. Ahora, el MI6 se enfrenta a amenazas tanto externas como internas. M, a la que el pasado vuelve para atormentarla, decide acudir al único aliado en quien puede confiar: Bond que reaparece después de tres meses. Así, la lealtad de Bond hacia su superiora M se verá puesta a prueba. El agente 007 tendrá que loca-lizar y destruir el grave peligro que representa el misterioso villano Silva (Javier Bardem), cuyas letales y ocultas motivaciones están aún por desvelarse.