PELÍCULA: Collateral

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EE UU, 2004 (115 m.). Director: Michael Mann. Intérpretes: Tom Cruise, Jamie Foxx, Mark Ruffalo, Jada Pinkett, Javier Bardem.

Tom Cruise se estrena como malo oficial de una película en un inteligente thriller rodado en ví-deo digital por el siempre efectivo Michael Mann (Heat). Magnetismo, espectáculo y tensión de Michael Mann, que regala una jornada feliz a los amantes del cine de corte clásico. Collateral es, para lo bueno y para lo malo, un compendio del cine de Michael Mann, cine con nervio, sí, agitado por descargas eléctricas, pero también formalista y volátil. Mann te agarra del cuello desde el primer instante y ya no te suelta. Él marca el ritmo. Por momentos pausado, por mo-mentos ágil, pero sin obviedades; una vez más, le da la vuelta a los géneros gracias a su toque maestro para describir las relaciones personales. Una película asfixiante y espesa. Sin embargo, para otros, Mann vuelve a ser víctima de los cantos de sirena de un argumento prometedor y de su tendencia a hipertrofiar la producción; la angustia queda anulada por lo absurdo del desarro-llo: el asesino demuestra una eficacia inverosímil y, lo peor, el ritmo de la acción es interrumpido por diálogos, pretendidamente profundos y llenos de tópicos. Lástima que el talento quede re-servado para el final, cuando hay puro suspense sin filosofía barata. Potentísimo filme, que con-siguió dos candidaturas a los Oscar (actor secundario y montaje) y el BAFTA a la mejor foto-grafía.
Empezó como una noche cualquiera. Max (Jamie Foxx) lleva 12 años detrás del volante de su taxi y está curado de espantos. Las caras pasan por el retrovisor; la gente y los lugares entran y salen de su vida… hasta una noche. Durante esa noche, en la ciudad de Los Ángeles, Max se encuentra de repente obligado a realizar una carrera teniendo por pasajero a un asesino a sueldo (Tom Cruise), en pleno trabajo, en busca de los sujetos a quienes ha de asesinar. Estos dos per-sonajes compartirán una peligrosa aventura.