Conan the barbarian. 1982 (123 minutos). Director: John Milius. Intérpretes: Arnold Schwar-zenegger, James Earl Jones, Sandalh Bergman.
Con un excelente diseño de producción y escenas llenas de acción se presentó esta atractiva adaptación de las aventuras del famoso héroe de cómic, personaje creado por Robert E. Ho-ward. John Milius potencia la carga mítica y violenta del personaje para crear un ejemplo de cine adulto adscrito al género de espada y brujería. Un espectáculo de ritmo apabullante, que abunda en secuencias oscuras y turbias, aunque resulte en ocasiones demasiado cercano a la fascinación paramilitar hacia la que siempre ha tendido el director, que desembocaría en posteriores espan-tos como Amanecer rojo. A título de curiosidad diremos que en este filme se puede ver a un jovencísimo Jorge Sanz y que fue rodado en Cuenca. En 1984 el mismo actor Schwarzenegger protagonizaría una segunda parte, Conan el Destructor, que fue dirigida por Richard Fleischer y que cosechó un éxito mucho menor.
En una oscura época dominada por el poder de la espada y la brujería, los secuaces de Thulsa Doom, líder de un cruel ejército de guerreros que domina Aquilonia, entran en una aldea de Cimmeria asesinando a todos sus habitantes, excepto a los niños, que son hechos presos. Uno de ellos, Conan, contempla con sus propios ojos como Thulsa Doom mata a sus padres, echándole a los perros al padre y segándole la cabeza a su madre. Conan graba en su memoria los rostros de los asesinos. Tras la masacre, los niños son conducidos a un campo de trabajos forzados donde Conan se convierte en un adulto forzudo y valiente. Rescatado por un traficante de esclavos, participa peleas y combates a muerte. Cuando es liberado, Conan comienza a buscar a los asesi-nos de sus padres contando tan sólo con el recuerdo de un símbolo que no podrá olvidar: dos serpientes enfrentándose sobre un sol y una luna, todos negros. En su camino, Conan topa con la ayuda de Subotai, un ladrón de poca monta pero gran arquero, y de Valeria, una ladrona que enamorará al bárbaro. En una de sus fechorías, entran en una torre fortificada, donde residen algunos líderes del ejército de Thulsa Doom con sus fieles jóvenes hechizadas. Allí, Conan y sus amigos saquean y asesinan una gran serpiente propiedad del tirano Doom. Poco más tarde, los protagonistas son llevados ante el Rey Osric para responder por sus actos en la torre. Ante la sorpresa de Conan y los suyos, el Rey no les condena, sino que les invita a que se queden con todo el dinero robado siempre y cuando rescaten a la princesa Yasimina, hija del Rey, que ha sido secuestrada y hechizada por Doom. Los tres se ponen en marcha en la búsqueda de la prin-cesa, pero Conan, además, tiene la cuenta pendiente de la venganza de Doom.