Twilight. 2008. Director: Catherine Hardwicke. Intérpretes: Kristen Stewart, Robert Pattinson, Billy Burke, Peter Facinelli, Elizabeth Reaser, Nikki Reed, Ashley Greene.
Adaptación de los best-sellers juveniles de Stephenie Meyer. Un retrato de la angustia y el amor adolescentes, con sus ritos de paso y sus subidas de adrenalina, con sus réplicas imposibles y su deseo reprimido. Un decepcionantemente anémico relato de amor prohibido. Deslumbrará a la audiencia a la que se dirige: a las niñas de 16 años y sus abuelas. Sus madres ya saben demasia-do sobre chicos como éstos. Algunas, pocas, críticas positivas: tiene un gran encanto: la remode-lación del tópico del vampiro está empapado de un romanticismo aparatoso y hermoso. Pero la mayoría: cuestionable reparto, rígidas interpretaciones, diálogos risibles y horrible maquillaje. Más fino: Todo queda muy platónico, muy idílico y muy casto, al limitarse el romance a una su-cesión de frases cursis y ridículas que en más de una ocasión provocan vergüenza ajena. Bom-bazo de taquilla en todo el planeta. Como tantos otros, no es más que un filme diseñado para consumo del público adolescente, que elimina del universo vampírico cualquier posible arista transgresora y que se vuelca en el empalagoso romance entre una jovenzuela y un vampiro que, oh, escrupuloso él, solo bebe sangre animal.
Historia de amor entre un vampiro y una humana. Bella Swan (Kristen Stewart) siempre fue una chica algo diferente, sin seguir las tendencias del resto de las chicas de su instituto de Phoenix. Cuando su madre se vuelve a casar, manda a Bella a vivir con su padre, a la pequeña y lluviosa ciudad de Forks, Washington, donde ella no espera nada y piensa que es lo más aburrido que le podía haber ocurrido en la vida. Pero su vida da un giro excitante y aterrador una vez que se encuentra con el misterioso y seductor Edward Cullen (Robert Pattinson), un joven que pronto demuestra no ser como los demás. Inteligente e ingenioso, Edward consigue atraer la atención de Bella y muy pronto entablan una estrecha amistad. Con el tiempo, Bella termina por descu-brir el gran secreto de Edward: él y su familia son vampiros. No envejecen, no tienen colmillos y son físicamente perfectos.