Four Brothers. EE UU, 2005 (109 m.). Director: John Singleton. Intérpretes: Mark Wahlberg, Tyrese Gibson, André Benjamín.
A John Singleton, prometedor autor de Los chicos del barrio hace ya demasiados años, solo le interesa en esta película agrupar un puñado de secuencias crudas y violentas. Cuatro hermanos funciona como thriller urbano, aunque no sea precisamente un modelo de lógica. El tinglado se desvanece en cuanto intenta entrar en los personajes. Un melodrama con atmósfera y con empu-je, pero en última instancia absurdo, aunque entretenido. “Grosera hasta la exasperación, gratui-tamente violenta e inmoral, encontrará seguramente su público en adolescentes sedientos de ac-ción y con ninguna tolerancia a las historias complicadas” (M. Torreiro).
Los hermanos adoptivos Mercer –el impulsivo Bobby (Mark Wahlberg), el seductor Angel (Ty-rese Gibson), el padre de familia y hombre de negocios Jeremiah (André Benjamin) y el roquero duro Jack (Garrett Hedlund)– se reúnen después de mucho tiempo durante el entierro de su madre adoptiva, quien supuestamente murió por una causa accidental. Durante el triste suceso, los hermanos comienzan a atar cabos y se dan cuenta que no fue un accidente lo que provocó la muerte de su madre, sino que más bien se trata de un asesinato, el cual investigan hasta encon-trar a los culpables y las razones que los terminarán uniendo nuevamente en sus pasados.