EE UU-Australia, 2009 (98 m.). Dirs.: Michael Spierig, Peter Spierig. Intérpretes: Ethan Hawke, Willem Dafoe, Isabel Lucas, Sam Neill.
Es básicamente una película de zombies, una buena alternativa a los blandos vampiros preadolescentes. Una fábula futurista de ciertos tonos fúnebres: los vampiros se han hecho dueños del mundo y su supremacía pone al ser humano al borde de la extinción. Un producto digerible. Con menos prisa y más pausa, con cierto reposo en un guión demasiado acelerado y unos diálogos menos previsibles, habría salido un producto de cierta enjundia. El trabajo de Ethan Hawke resulta lo más estimulante de la función.
En el año 2019 una plaga ha provocado que los vampiros se hayan hecho dueños del mundo. La base de su alimentación es la sangre de los seres humanos, cuya cacería indiscriminada ha provocado que estén al borde de la extinción. Su salvación está en manos de Edward Dalton, un vampiro investigador que está intentando dar con un sucedáneo de la sangre que pueda alimentar a los vampiros y salvar, así, a los pocos humanos que quedan. Todo parece perdido hasta que Ed conoce a Audrey, una superviviente humana que le revela un impresionante avance médico. Armado con una información por la que matarían tanto humanos como vampiros, Ed deberá enfrentarse a los suyos en una batalla mortal que decidirá el destino de la raza humana.