Suddenly last summer. EE UU, 1959 (108 minutos). Director: Joseph L. Mankiewicz. Intérpretes: Elizabeth Taylor, Montgomery Clift, Katharine Hepburn.
En los años cincuenta, el maestro Mankiewicz, además de filmar varios guiones propios, adaptó a Shakespeare en Julio César, a Graham Greene en El americano tranquilo y el torturado mundo de Tennessee Williams en De repente, el último verano, una obra cumbre absorbente y modélica, al tiempo angustiosa y bellísima. Una madre posesiva hasta la desesperación, un neurocirujano atormentado y una joven aparentemente desequilibrada son los personajes que forman el triángulo que protagoniza esta historia de amor, celos, sexo y obsesiones secretas. Todos ellos insatisfechos, buscan en los demás una tabla de náufrago, un asidero, que les permita comprender la realidad que les rodea. Y Mankiewicz los envuelve en una puesta en escena sobria, seca, cortante, pero de abrumadora densidad para crear un filme duro y brutal, de desenlace tan inesperado como cruento. Melodrama tenso y muy bien elaborado en el que se dieron cita, por un lado, la impecable dirección de Mankiewicz; por otro, un reparto inmejorable, y para terminar, un guión lleno de calidad. Resumiendo, una absoluta obra maestra que supuso la última colaboración entre Montgomery Clift y Elizabeth Taylor. Irrepetible. Imprescindible.
Nueva Orleans, 1937. La bella joven Catherine Holly (Elizabeth Taylor) está recluida en un psiquiátrico tras presenciar la horrible muerte de su primo Sebastián a manos de caníbales. Su tía, Violet Venable (Katharine Hepburn), una adinerada viuda, ofrece una cuantiosa suma al doctor Cukrowicz (Montgomery Clift), un joven neurocirujano cuya especialidad es la lobotomía, para que lobotomatice a Catherine y termine con sus alucinaciones. Esta oferta es aplaudida tanto por el doctor Hockstader, que sabe que necesita dinero para mantener el hospital, como por la codiciosa madre de Catherine, Grace Holly. El doctor Cukrowicz, que no cree necesaria la lobotomía, intenta ayudar a Catherine para que expulse sus miedos; le inyecta pentotal sódico y descubre que las supuestas alucinaciones de Catherine son reales. Catherine además deja intuir las inclinaciones homosexuales de Sebastian. Violet Venable, que defiende que su hijo murió de un ataque al corazón y su intachable castidad, apuesta por la lobotomía para tapar la verdad. El doctor debe hacer a Violet enfrentarse a su propia implicación en la muerte violenta de su hijo.